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"Aférrate a tu sentido del humor, lo necesitarás todos los días” (T.E. Lawrence, Lawrence de Arabia)



14.9.17

Ni bebo ni me drogo, sólo perdí el trabajo. "The Twilight Zone"


-Pues yo de ti me tomaría algo, cielo. Porque si por fin encuentras trabajo en España,  encabezarás el ranking del trabajador peor pagado de la Unión Europea.

-"España se ha recuperado de la crisis”.
-Oh, oh, como se puede mentir tanto, señor Rajoy, sin tener pesadillas.
- Porque... ¿soy inmoral?   
-No pienso desvelar quiénes son mis estilistas, que luego todos querrán copiar mi look. 
 ¡Han sido ellos! Los mismos que me dijeron que lo de la cruz en el pecho estaba pasado de moda.
-Oh, pero ¡qué fuerte! Será acusica el ángel éste.
Si pisas este césped y eres varón…  
 …te puede ocurrir algo así. Tú mismo. Valora las consecuencias y elige.
-Si quieres probar mi revés con anillo obispal, vuelve a defecar en mi persona, anda, a ver si te atreves.
Todas las fotos son tal cual, hechas en Madrid de un solo tiro, salvo el ángel acusica y el obispo de la paloma que son barceloneses. 

1.9.17

Asturias "mon amour". El Paraíso a la vuelta de la esquina

 Playa de San Lorenzo, Gijón
 Última visión de Madrid, nuestro infierno en verano, rumbo al Paraíso.
 Me da igual que esté nublado o llueva. En realidad me gusta más la playa en invierno, cuando no hay casi nadie.
El mar, los niños y su desbordante vitalidad.
 ¿Hambre de sol? Qué bien sienta cuando no estás sudando.
 Los pies fresquitos mantienen la cabeza despejada, sobre todo para digerir las noticias.
 ¡Eh, oh, las chicas son surferas! 
 Los "monjes" de colorines se entibian mirando al Este, o punto por donde sale el sol, que recitábamos en el cole.
 Caminar con bastón por la orilla del mar. Me apunto la idea.


 Llueva o haga sol ...pasear es lo mejor.
 Los asturianos son andariegos. A mí me encanta y me relaja caminar.
 Posado veraniego. Nos soltamos el pelo y hasta nos ponemos cursis en cuanto vemos el mar.
 ¿Playas masificadas? No, en Ribadesella.
 Remeros en el Sella y pelirroja al sol del mediodía
 Mis rodillas artrósicas odian los descensos, sea lo que sea que desciendo.


En la pendiente hacia el Puerto de Cudillero una maceta me guiña el ojo. Tú puedes, parece decirme.
 Bucólico, verde y...sigue la pendiente.
 "...Tú me mueves, Señor, muéveme el verte, clavado en una cruz y escarnecido..."

Una canción-oración preciosa y trágica que encuentro clavada con chinchetas en los reclinatorios de esta pequeña ermita, y que me lleva de vuelta al Coro de mi infancia.
Chaqueta a juego con los geranios. La vecina observa ¿preocupada? la manada de turistas que rodean su casa.
¡Los invasores!
 La gaviota posa para este encuadre tan típico de Cudillero. Es cierto que mi silbido desentonado la deja desconcertada justo el tiempo para que haga clic.
 Las escaleras subí, las escaleras bajé... y en Cudillero gasté el poco cartílago sano que le queda a mis rodillas.
Aquí posando cual heroína.
-Sí, sí, pero estamos mayores, Tesa, que hacemos más paradas que los autobuses de Alsa. 

Cual mochileros con achaques, nos estrenamos en eso de movernos en Bus en vacaciones de un lugar a otro. Fue distinto. Divertido. Entretenido.


Traemos mucho paisaje verde en la retina.
El vigilante de la playa 

-¡Madre mía del amor hermoso!, cómo se enteren que el Paraíso está a la vuelta de la esquina, menudo trajín me espera...

17.6.17

Madrid, 4 meses de infierno... y esa loca desatada que me habita

 
¡No vemos en otoño! ¡Espero!*


El calor me vuelve majara. Hago cosas impensables en mí como salir a la calle con las chancletas de estar por casa y un vestido de seda de colores que me hace parecer una oronda y alegre señora  de crucero por el Caribe.

Además, llevo un abanico en una mano y un espray de agua helada en la otra y, mientras camino, me mojo con el agua fresca de la cabeza a los pies, literal. Como si me estuviera perfumando en plan compulsivo.
Tengo estos refrigerados en el congelador que, aparte de usar para mis dolores, me llevo a la cama todas las noche. Unos van entre la funda de la almohada y mi cuello y otros en un cojín sobre el que pongo las piernas.

Coloco los pies sobre un bloque de hielo de nevera portátil y, cerca, el ventilador a todo trapo. En ocasiones extremas,  me envuelvo completa en un pañuelo grande mojado. Suerte que a mi Xavi mi locura no le espanta. Es un hombre fuerte.
Por eso y más razones, me despido hasta que el otoño me devuelva la poca cordura que me queda.

Ah, el que dude del Cambio Climático delante de mí que se atenga a las consecuencias, el calor me vuelve salvaje e irracional. 
 

* El mundo deshaciéndose como un helado que he utilizado para mi fotomontaje es de una campaña de publicidad de  World Wildlife Fund

4.6.17

Mujeres reinventando el mundo. Despaisajes

Un turbante de nube, de arena el vestido, unos borceguíes de sal. Como abrigo, ráfagas de viento. En la mochila, un fisquito de montaña

Así va, recorriendo el mundo *

Se cargó una ola al hombro y el mar ya no fue el mismo

Lleva un trozo de río atado a la cintura y los salmones le brincan por el pecho

* Todos los textos son de Virgi, de su serie Despaisajes. No te pierdas su blog, pincha AQUÍ

Gracias, amiga, por deleitarme con tu talento y sensibilidad poética e inspirarme estos fotomontajes. Lo he pasado en grande haciéndolos.  

27.5.17

Era mi dolor tan alto, que miraba al otro mundo por encima del ocaso*

Mi cuerpo, trampa-jaula, aprisiona a mi alma caminante y viajera. Desespero, me angustio y en mi sueño intermitente trato de darle ritmillo de blues a mis movimientos torpes. Mientras, a escondidas, tomo clases de vuelo por correspondencia hasta que me crezcan las alas.

"Mi cerebro me hará libre” Harry Houdini

Si te apetece, busca en la estampa las diferencias entre martirios de toda la vida y martirios actuales
-Ay, Sebastián desde pequeña los mártires me habéis fascinado. Esa manera de dejar que os maltrataran sin rechistar…sin perder la apostura…Ni la cintura. 

 -Es que somos unos santos, Tesa, y encima a  nosotros nos salía, gratis. Pero… ¿y a ti?

-Me cuesta una pasta que me claven agujas, ahora lo llaman Acupuntura ¿sabes?, y los “verdugos” tienen sonrisas encantadoras y ojos rasgados. Y los de la bata blanca te recetan extrañas y temibles pócimas sin perder la sonrisa…

-Madre del amor hermoso, ¡Qué horror! Al menos en mis tiempos se les veía venir.

- Ya te digo. Y tú. Sebas,  ¿cómo llevas lo del martirio?

- Bastante bien, siempre me hizo ilusión llegar a Santo.

- Ya… Tener un objetivo ayuda. Pero yo ni siquiera soy creyente.

- ¿NO?, qué faena, chica. ¿Ni budista ni de la New Age ni Taoísta…ni siquiera Marxista?

-Nada, guapo. Si no te importa, voy a tomar una píldora de esas que atontan y a echar una cabezadita.

-Hasta dentro de un rato, compañera. 

*el título de este post corresponde a unos versos de un hermoso poema de Manuel Altolaguirre.