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Quiero ser Bruce Lee

 


Un saltamontes en mi ventana

Pensé que estaba muerto. Al tocarlo, desplegó sus patas traseras con fuerza y golpeó mis dedos con movimientos rápidos de kung fu al estilo Bruce Lee.

Hice la foto, sólo una, porque el saltamontes harto de mi curiosidad y mis toqueteos saltó al vacio, desapareciendo en el patio de vecinos. 

Vivo en un quinto, espero que las alas no estuvieran dañadas.
 La señal

 El encuentro con un saltamontes según leyendas varias significa que es un mensajero de prosperidad, sabiduría y buena suerte, y que se avecina un gran cambio…

…Eso sí, debo dejar atrás el pasado y dar “un salto de fe” hacia adelante, única forma en la que saltan estos animalillos.


 Pero mi fe es un desastre y mis rodillas no responden a los impulsos salvajes de mi cerebro…

… suerte que Bruce Lee me presta su cuerpo para que cumpla mi sueño de ser él. Y ya de paso me pongo con lo del salto, zas, zas. Me siento zen, etérea, filosófica e imbatible.
Mientras salto y salto, invoco a Bruce  y rezó una oración pagana hecha de retales de sus sabias reflexiones, que parecen escritas para mí.


"La fe es un estado mental que puede ser condicionado a través de la auto-disciplina. La fe se puede lograr."

-Ay, Lee, pero es que no tengo disciplina ni fe, pero lo que tu digas, cielo.


“No estoy en este mundo para vivir a la altura de tus expectativas y tú no estás en este mundo para vivir a la altura de las mías”


-Es lo que yo siempre les digo a mis jefes y amores: “dejémonos de expectativas y vayamos al tema sin más, que no vamos a dar la talla ninguno si nos ponemos tiquismiquis” 


  "Esperar que la vida te trate bien por ser buena persona, es como esperar que un tigre no te ataque por ser vegetariano."


-Eres genial, Bruce. Me parto contigo (risas). Te adoro y moriré queriendo ser tú, más allá de este pequeño momento loco que nos ha unido. 

Amén

Visitas guiadas. La vida en un clic

 Los niños se quedan absortos ante el anuncio del cuadro de Picasso “Los dos hermanos” pintado en 1905. Es mediodía y la luz es malísima, pero ¿cómo resistirme a esta escena que apenas dura unos segundos?
El padre se da cuenta que los niños se han quedado rezagados y los apura. Antes de que se pierdan entre los paseantes, consigo captar una nueva versión de “Los dos hermanos” junto al Museo del Prado de Madrid. Imagino que a Picasso le hubiera encantado.
Convertir este artilugio que impede aparcar y circular, pero no que te des golpes en las espinillas, en una réplica de un Rouge Allure de Chanel me parece una idea muy creativa.

Podían pintarlos todos así, pero en diferentes tonos.
 
¿Sabes que el pintalabios y la uñas rojas se utilizan más en tiempos de crisis?
Esas túnicas no disimulan los quilitos de más. Aunque os comprendo, hermanos, todos sabemos lo irresistibles que resultan los dulces de convento que preparan las monjitas…y lo que engordan.
 
¿Elaboración Propia? ¿Marketing o apología del suicidio?
“Visitas guiadas” anuncia el cartel a la entrada del Teatro Real de Madrid.
¡Espero que quien aparece en escena sea un cliente y no uno de los  guías!


Estas fotos están tiradas a lo loco. La luz es la que hay y no me da tiempo ni a encuadrar. En Madrid siempre hay mucha gente por la calle. Cuando ves algo interesante se te ponen más de cuatro personas delante en un segundo. Tienes que ser rápida, es como un juego. Me divierte y me relaja. Si encima tuvieran más calidad, ya sería un lujazo. 

El Cantábrico: un mar donde hubo una vez ballenas francas

Sólo necesitaba equilibrar mi línea de flotación. Volver al mar dejar que mis ojos se alinearan con el horizonte y desconectar del ruido y las interferencias.

Decía Pessoa, que los viajes son los viajeros. Y lo que vemos es lo que somos. Aquí os dejo algo de lo que vi o… quizás de lo que soy.


Un hombre leyendo y paseando a la orilla del mar. Insólito. Tanto como que en Zarautz no vimos a casi nadie enganchado al móvil. Y ninguno si estaba en compañía.
Tuvimos un tiempo muy variable, nubes, claros, nubes y llovizna. Pero hicimos como los lugareños no prestar atención al tiempo. También las fotos "sufrieron" esa luz  o falta de luz de este clima norteño.


Pasear mirando el mar, cerca del mar, dentro del mar… aunque sólo fueran los pies.
Ponerse en forma haciendo malabares en la arena. La chica moldeaba las bolas en cuclillas, no más de cuatro, se incorporaba y hacía su juego malabar. Así una y otra vez.
 
La afición favorita de Zarautz es el mar y claro el surf, aunque nos quedamos con las ganas de un mar más bravo.


Para mi nieta Nora, esta ballena beluga, que no franca, la única ballena que encontré en un montón de kilómetros en los que nos movimos.

Ay, si el gobierno vasco encargara  el merchandising a un catalán...hasta volverían las ballenas 


Y seguimos encontrando en nuestro deambular personas que pasan de la pantallita. ¿Estaremos en otro planeta?


Decía Mark Twain que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él. Estoy de acuerdo.
 No hay muchos compañeros de viaje y de vida capaces de colgarse mis enormes botas con este estilo y sin complejos mientras me remojo…Ya lo decía mi madre, "hija, qué desgracia tener los pies tan grandes"
Me traje los ojos llenos de mar y los bolsillos llenos de piedras recogidas en la arena, que acaricio evocando a las ballenas, a todas las ballenas que aún surcan todos los mares que añoro.