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Historias Mínimas

AQUÍ 

puedes leer una recopilación de pequeñas historias que tienen su origen en entradas de mi antiguo blog "El Perfume de las Moreras" y  que mi amiga Silvia ha editado para que se puedan leer como un libro, y que publicó en su excelente blog wastedcherry . 

Le doy las gracias porque yo soy muy inútil para hacer estas cosas, pero sí soy la responsable de textos, fotos e incoherencias, si las hubiera.

La chiflada, el niño amarillo y el gato laminado



Intervención sobre el cuadro de Hopper Carolina Morning

Erase que se era un gato laminado, un niño amarillo y una mujer soñadora, pelín chiflada, que se encontraron un día en un callejón de tinta china y se instalaron los tres en un almacén cochambroso y abandonado, donde se guardan escritas en papel las crónicas de los días perdidos.

El niño amarillo duerme en una caja de zapatos con agujeritos para respirar y hojas de morera. Tiene la facultad de aparecer y desaparecer a su antojo dejando rastros de yeso de su pelota de tiza y montoncitos de azafrán con los que el gato se teje faldas hawaianas.

En el almacén vive también de okupa itinerante una paloma coja que va a su puta bola, y dos ratones que comen palabras como amor, empatía, compromiso, respeto, justicia… dejando abismos entre las frases que dan vértigo.

Han abierto una investigación para averiguar este extraño comportamiento ratonil y, de momento, suspenden la digitalización de los legajos encontrados, que era su idea cuando descubrieron el almacén.  

La chiflada, con un baúl de sueños inconclusos, se ha largado de vacaciones a un paisaje pintado, porque le ha dicho un poeta que…

 … Allí, bajo las raíces y en la médula del aíre
se comprende la verdad de las cosas equivocadas… *
… y que entenderá lo que busca cuando vuele mezclada con el amor y las arenas.

La acompañan el niño amarillo, que ha alquilado su caja-vivienda a unos gusanos de seda, y gato, que quiere dedicar la canícula a perecear pancha arriba y a meditaciones zen.

Por lo que El Almacén de los días Perdidos cierra hasta nuevo aviso.

Con la esperanza de volver renovados, los tres os desean que paséis un buen invierno o verano, dependiendo de dónde os encontréis.

¡Hasta pronto!

(* Versos de Cielo vivo de Lorca)