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13. Los triscaidecafóbicos lo sufren. Los supersticiosos lo temen


Ilustración de Silvia Teresa Flota Reyes, desde México. Gracias, cielo

Tengo que reconocer que este post me lo ha hecho casi todo una bolsa de papel que me dieron al hacer una pequeña compra. En una cara, un gato negro y un 13, en la otra, un lista a la que he añadido algunos apuntes personales.
13
Ignorado en hoteles y deportes
Rechazado en Loterías
Omitido en autobuses, aviones, calles y edificios (aunque yo he vivido en dos casas con nº 13)
Pero nadie se acuerda que el 13 de enero de 1969 los Beatles lanzaron el álbum Yellow Submarine (oh, yeah)
Que un día 13 nació Mickey Mouse (impresionante)



Que cada año la luna da 13 órbitas completas a la Tierra

Que un martes y 13 empezó la unificación de las dos Alemanias

Que el 13 de abril es el día mundial del beso (y mi cumple, que encima era martes. Creo que mi madre era triscaidecafóbica-marciana)

Que el 13 de septiembre es el día de mirar el vaso medio lleno (y el que no tiene día es porque no quiere)

Que un 13 de noviembre nacieron mis mellizos (niño y niña)



Que en el 2013, la niña de los mellizos, me ha hecho abuela de otra niña maravillosa, y desde ya AMOR se escribe con N de Nora. Porque a los hijos lo amamos, pero no son perfectos, y los nietos sí. 



Vaya pinreles que tiene mi niña, buena talla, como su abuela
Y, por último, que la naturaleza, que es sabia, ha hecho que necesitemos poner en movimiento más músculos para enfadarnos que para sonreír. 47 contra 13
Así que no me seas triscaidecafóbico y sonríe más. Verás que efecto tiene sobre tu organismo, tu ánimo y el ánimo de los que te rodean.
¡Espectacular!


Lorca, versos sueltos ilustrados I

 
(Clica en la imagen para ampliar)
UNO
…Tres mil judíos lloraban en el espanto de  las galerías
porque reunían entre todos con esfuerzo media
paloma,
porque uno tenía la rueda de un reloj
y otro
un botín con orugas parlantes
y otro una lluvia nocturna cargada de cadenas
y otro la uña de un ruiseñor que estaba vivo…

(Cementerio Judío, Lorca)
 
Tres mil palestinos lloran detrás de un muro, que es una cárcel, que es un horizonte sin paisaje.
Tienen entre todos un anhelo roto, un botín de piedras, una esperanza cargada de cadenas y un montón de muertos por los que llorar.
(Improvisando, tesa)
 
DOS
Cuando empiece el tumulto de la guerra
dejaré
un pedazo de queso para tu perro en la oficina.
(Niño Stanton, Lorca)
 
Cuando llegué a la oficina, la habían desmantelado, los mismos que  colgaron a tu perro y lo dejaron morir para ahorrarse una bala.
 
Un ejército de parados cala su bayoneta de desesperanza en las listas B de los corruptos, que se ríen  de ellos, de nosotros, y encima quieren comerse mi queso.
(Improvisando, tesa)

Nota de la autora: los fotomontajes están inspirados libremente en los versos elegidos de Lorca, sin tener en cuenta la intención o el contexto del poema completo.


Yo sueño... ¿Tú sueñas? Mis Nenas siguen soñando

 
 
Atando cabos, Nena  se hace una bufanda para proteger al pájaro de papel que anida en su pecho.
Un pájaro de vuelos cortos y sueños largos, que teje y desteje su cobijo para conectar la soledad de Nena con el resto del mundo.
Porque el pájaro de papel sabe que un cruce de miradas, una caricia, una palabra pueblan la soledad en un instante.
 
 
Nena ha abierto una consulta para curar la extraña melancolía de  9.
Número 9,  desde una civilización que se desmorona, duda si abrirse en canal tirando de la anilla de su cremallera, para dejar que su corazón se oxide, o cumplir la misión imposible que su creador, Shane Acker, le ha encomendado: 
“9, tú protegerás el mundo”
 
Nena ha plantado en su ventana tomates cherry con los que se engalana; y plantas aromáticas que le cuentan sus amoríos de primavera que la savia altera.
El cebollino y la melisa se entrelazan en las noches de luna llena. El hisopo anda alocado por la lavanda.
Mientras la menta y la hierbabuena han decido compartir tiesto, y el perifollo bebe los vientos por la albahaca, que suspira enamoriscada del orégano que ha huido con un tomate.  
Y Nena llora, ríe y sonríe con la poesía que se gastan sus macetas.