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Madrid surrealista. De caza por Madrid

 

El bañista y el pulpo

Desde que sé que los pulpos tienen conciencia de sí mismo, o sea, son inteligentes. Tienen demasiado corazón, exactamente tres, entre otras muchas habilidades fascinantes, soy incapaz de comérmelos, con lo ricos que están. 

Y además, el pulpo no puede enredarse con sí mismo, una sustancia que segrega se lo impide. 

¿Pulpo for President?

Me encuentro con esta Casa de baños, no sé si hay alguna más en Madrid. Me sorprende.

Al momento con esta ducha callejera... y mi imaginación se dispara

 Arreglado, pero informal

Lector precavido 


¿Con la música a otra parte?

 ¿De qué o de quién huyen los niños?

John Wayne, el portero tanguero y la vida es sueño

 

John Wayne me dice que la vida es una quimera, una farsa… una ilusión.

-Gracias, guapo. Ya que te apareces podrías ser algo más original.

Me mira de arriba abajo, entre dolido e indiferente (sólo Wayne puede mirar así), y desaparece de mi sueño con sus andares de macho alfa, y alguna copa de más, del mismo modo que en la mítica escena de “Centauros del Desierto”. Título original: The searchers.

(Fundido a negro) 

Me encuentro en un barrio de calles estrechas y desiertas. Hace frío y voy con vestido playero y sandalias. Empieza a llover. Corro a refugiarme en un portal. 

El portero, un tipo trajeado con sombrero, con pinta de tanguero de película antigua, me pregunta si sé algo de electricidad.

 Aunque sé arreglar enchufes, me parece pretencioso decirle que sí.

-No, lo siento - le digo - pero sé cantar rancheras.

Y entono un estribillo como si no hubiera un mañana.

-Yo sé bien que estoy afuera, pero el día en que yo me muera, sé que tú vas a llorar, llorar y llorar… Dirás que no me quisiste, pero vas estar muy triste y así te vas a quedar…

Contra lo que sería más creíble, la tormenta arrecia. (En serio que las rancheras me salen bien hasta en sueños)

Me despierto riendo.

Estos sueños y algunos mucho más surrealistas son un síntoma de la rebelión de mi creatividad olvidada, que empieza a exigir el cese de mi ninguneo y desidia.

Me pongo manos a la obra a ver si las Musas regresan atraídas por John Wayne, mientras pienso…

¿Qué es en realidad la vida?

La vida, queridos, es una tragicomedia, al menos la mía. 

Y para ti, que has llegado hasta aquí: ¿Qué es la vida?