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La felicidad y la imaginación


Espero que Botticelli y sus admiradores comprenda cómo se desborda mi imaginación en Navidad


En estas Fiestas en la que la mayoría nos deseamos “Felicidad” me preguntó si es cierto que ser felices es una actitud, que tiene que ver más con la imaginación que con lo que nos ocurre en realidad.

Por si acaso, cuando llega Navidad me pongo muy fantasiosa, y me chuto directamente en vena una dosis doble de Arte, humor, empatía y amor para contrarrestar mi extraña melancolía y mi poca afición a fiestas y festejos multitudinarios.  
 ¡Feliz año 2016!

Me pido para 2016 que los miedos no nos lleven a perfeccionar la barbarie y que enviemos al destierro la indiferencia y la injusticia... y seamos más rebeldes y valientes.

Que 2016 sea un año especial para cada uno de nosotros. Que no nos falte amor, algún sueño por el que luchar y una pizca de locura para seguir creyendo que lo mejor está por llegar…
 Cuando comienza un año nuevo, me hago niña y creo todavía que algo mágico puede suceder...

Sea como sea ¡Felices Fiestas! para todos los que paráis por este Almacén de los días Perdidos que permanecerá cerrado hasta después de Reyes.

Para los más pragmáticos y excépticos recordarles lo que decía el dramaturgo Jules Renard
"Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no duran" 

Animaladas urbanas, un remedio contra la melancolía

Cuando salgo a vagabundear con la cámara, hay días en los que sólo me interesan los animales.  Y ocurre que, en esos días, los animalejos salen a mi encuentro y se ponen a tiro de un clic, como si adivinaran que son el mejor remedio para aliviar mi extraña melancolía.
Ondulado y secado  de peluquería.
He leído que en Rosario, Argentina, los caballos están obligados a usar sombrero cuando hace mucho calor. ¿Pero hay alguna ley que hable del arreglo de crines, pezuñas, colas...? 
Secado al aire con puntas asilvestradas y manicura casera
 
Espejito, espejito ¿quién es el más guapo del lago? Cómo vuelva a decir el cisne, se va a enterar
Ay, Felisa, se me está durmiendo la pata otra vez… Esto del yoga no es para mí. El próximo curso me apunto a zumba. 
¡Madre, mía, qué cegatos, colegas!  Que NO, que no llevo gorro, que es un efecto óptico posicional. Mira otra vez. ¿Lo ves ahora? 
¿Cómo que sólo es un parecido razonable?  ¿Te has fijado en la sonrisa…? No me digas que no es clavadita a la mía.
 Hija, qué manía con eso de que las personas acaban pareciéndose a su perro. ¿En qué me parezco yo al mío, a ver?  ¿En qué? 
 “No estoy más gorda... es que tengo retención de líquidos”. Excusa recurrente de las menopáusicas cuando se nos desdibuja el body y se nos ensanchan los tobillos.
 
Vale, chaval, ahora ni caso, pero cuando ella pase de ti o te rompa el corazón… ¿a quién le vas a contar tus penas, eh? ¿En qué lomo peludo vas a llorar? Pues eso.