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Animaladas urbanas, un remedio contra la melancolía

Cuando salgo a vagabundear con la cámara, hay días en los que sólo me interesan los animales.  Y ocurre que, en esos días, los animalejos salen a mi encuentro y se ponen a tiro de un clic, como si adivinaran que son el mejor remedio para aliviar mi extraña melancolía.
Ondulado y secado  de peluquería.
He leído que en Rosario, Argentina, los caballos están obligados a usar sombrero cuando hace mucho calor. ¿Pero hay alguna ley que hable del arreglo de crines, pezuñas, colas...? 
Secado al aire con puntas asilvestradas y manicura casera
 
Espejito, espejito ¿quién es el más guapo del lago? Cómo vuelva a decir el cisne, se va a enterar. 
Ay, Felisa, se me está durmiendo la pata otra vez… Esto del yoga no es para mí. El próximo curso me apunto a zumba. 
¡Madre, mía, qué cegatos, colegas!  Que NO, que no llevo gorro, que es un efecto óptico posicional. Mira otra vez. ¿Lo ves ahora? 
¿Cómo que sólo es un parecido razonable?  ¿Te has fijado en la sonrisa…? No me digas que no es clavadita a la mía.
 Hija, qué manía con eso de que las personas acaban pareciéndose a su perro. ¿En qué me parezco yo al mío, a ver?  ¿En qué? 
 “No estoy más gorda... es que tengo retención de líquidos”. Excusa recurrente de las menopáusicas cuando se nos desdibuja el body y se nos ensanchan los tobillos.
 
Vale, chaval, ahora ni caso, pero cuando ella pase de ti o te rompa el corazón… ¿a quién le vas a contar tus penas, eh? ¿En qué lomo peludo vas a llorar? Pues eso.

Cuando el amor llega así de esta manera...

 …quererse no tiene horario 
 ni fecha en el calendario 
cuando las ganas se juntan...
Miopía
Huérfano de amor
el erizo se enamoró
del alfiletero.

Regalo de Navidad 
Presa de la emoción,
la luciérnaga levantó el frasco de vidrio
para contemplar al hombre acuclillado.
 Diagnostico femenino 
Resignado
el cardiólogo movió la cabeza
ante aquel jeroglífico,
él no sabía que esa tarde
(a ella)
se le había roto el lavarropas. 

Textos: Vivian 
Fotomontajes: Tesa  
(para ampliar, clica en las fotos)

Desnudo integral y sexo animal

Creo que ha llegado la hora de dejar mi vena infantil aparcada y ocuparme de asuntos de adultos. Y qué mejor que un desnudo y algo de sexo, me dije.

Excepto las gafas de aviador, que me he puesto para que no me reconozcan mis familiares más mojigatos, el resto es ciento por ciento mío, real y carnal.
 
Lo que me gusta de esta foto es la pose de cruce forzado de pies y puños y esa expresión de “acaba ya, que me caigo y la vamos a liar”.

Y sin más más dilación vamos a las escenas de sexo, que os presiento impacientes.
-¿Vienes mucho por aquí? ¿Te ha dicho alguien que eres preciosa?
-¿…?
-Ay, nena, puedo hacer que veas fuegos artificiales, que las mariposas del mundo revoloteen alrededor de tu buche...

...que te sientas la Paloma de la Paz... Que mi pico recree un Paraíso en cada relieve y hueco de tu cuerpo…
Segundos más tarde…

-¿Qué tal he estado? ¿A qué ha sido bestial?
-Oh, sí, geniaaaal. No me he puesto aplaudir por no perder el equilibrio.

(El macho saca pecho, se le dilatan las aletas de la nariz, se le enturbia la mirada…)
- Entonces, ¿quedamos mañana, no? Eh, eh, nena, ¿adónde vas…?
Mira que os lo tengo dicho hembras y machos del Universo, nunca preguntéis después del sexo. NUNCA. Porque lo más probable es que os mientan u os rompan el corazón. 

-¿Qué quien soy yo para daros consejos? Os daré una pista, antes formaba parte de un trío muy famoso entre los católicos. En las fotos de promoción siempre salía en el centro. 
Éramos tres, pero uno..., y hasta ahí puedo desvelar.