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Desnudo integral y sexo animal

Creo que ha llegado la hora de dejar mi vena infantil aparcada y ocuparme de asuntos de adultos. Y qué mejor que un desnudo y algo de sexo, me dije.

Excepto las gafas de aviador, que me he puesto para que no me reconozcan mis familiares más mojigatos, el resto es ciento por ciento mío, real y carnal.
 
Lo que me gusta de esta foto es la pose de cruce forzado de pies y puños y esa expresión de “acaba ya, que me caigo y la vamos a liar”.

Y sin más más dilación vamos a las escenas de sexo, que os presiento impacientes.
-¿Vienes mucho por aquí? ¿Te ha dicho alguien que eres preciosa?
-¿…?
-Ay, nena, puedo hacer que veas fuegos artificiales, que las mariposas del mundo revoloteen alrededor de tu buche...

...que te sientas la Paloma de la Paz... Que mi pico recree un Paraíso en cada relieve y hueco de tu cuerpo…
Segundos más tarde…

-¿Qué tal he estado? ¿A qué ha sido bestial?
-Oh, sí, geniaaaal. No me he puesto aplaudir por no perder el equilibrio.

(El macho saca pecho, se le dilatan las aletas de la nariz, se le enturbia la mirada…)
- Entonces, ¿quedamos mañana, no? Eh, eh, nena, ¿adónde vas…?
Mira que os lo tengo dicho hembras y machos del Universo, nunca preguntéis después del sexo. NUNCA. Porque lo más probable es que os mientan u os rompan el corazón. 

-¿Qué quien soy yo para daros consejos? Os daré una pista, antes formaba parte de un trío muy famoso entre los católicos. En las fotos de promoción siempre salía en el centro. 
Éramos tres, pero uno..., y hasta ahí puedo desvelar.