Cuentan por ahí que Don Francisco de
Quevedo se atrevió a llamar en público coja a la reina Mariana de Austria, segunda esposa
de Felipe IV, y que era en verdad coja, con estos versos:
“Entre el clavel blanco y la rosa
roja, su majestad escoja”
Usando el Calambur* (es coja)
Pues sin juego de palabras de por medio os confieso que…
…Entre el clavel y la rosa, lo
cuente como lo cuente, me estoy quedando coja
Mientras camino como un pingüino, sonrío
con nostalgia recordando mi andar ligero y bailarín …Y como un guapo mozo puso su chaqueta a mis pies cantando a mi paso:
"…Pisa morena, pisa con
garbo, que un relicario, que un relicario me voy a hacer…Con el trocito de mi "chaqueta" que haya pisado, que haya pisado, tan lindo pie…"
Pisé con garbo aquella chaqueta tendida a mis pies, aunque él no se hiciera el relicario prometido, cuando comprobó que la huella de “mi lindo pie” le daba para hacerse una funda de almohada.
*Calambur: recurso literario que agrupa las sílabas o las palabras de un modo intencionado con diferentes sentidos y se utiliza en juegos de palabras, chistes y adivinanzas infantiles:
“Oro parece, plata no es, el que no
lo adivine bien tonto es”
Adelgazar en serio, todo lo que
pueda (Nutricionista a la vista) Ya os contaré
Reforzar los cuádriceps mientras
pienso en algo creativo que me divierta y cautive para después, (nunca me ha gustado hacer gimnasia)
Reírme cada día de mi misma y pasarlo regio, pese a todo
Ahorrar para las infiltraciones de Ácido Hialurónico para engrasar mis rodillas en cuanto les quite peso. Y por hoy...
... "¡Eso es todo amigos!",





















