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La reina coja, el relicario y ese hacerse mayor sin delicadeza

Cuentan por ahí que Don Francisco de Quevedo se atrevió a llamar en público coja a la reina Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV, y que era en verdad coja, con estos versos:

“Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”

Usando el Calambur* (es coja)



Entre la foto del fondo y la radiografía actual de mis rodillas hay justo once años de diferencia
(A los 57 todavía pisaba con garbo)
Fondo utilizado para el fotomontaje: Exposición  de Vivian Suter (que me encantó) 

 Pues sin juego de palabras de por medio os confieso que…

…Entre el clavel y la rosa, lo cuente como lo cuente, me estoy quedando coja

Mientras camino como un pingüino, sonrío con nostalgia recordando mi andar ligero y bailarín …Y como un guapo mozo puso su chaqueta a mis pies cantando a mi paso:

"…Pisa morena, pisa con garbo, que un relicario, que un relicario me voy a hacer…Con el trocito de mi "chaqueta" que haya pisado, que haya pisado, tan lindo pie…"


Pisé con garbo aquella chaqueta tendida a mis pies, aunque él no se hiciera el relicario prometido, cuando comprobó que la huella de “mi lindo pie” le daba para hacerse una funda de almohada.

*Calambur: recurso literario que agrupa las sílabas o las palabras de un modo intencionado con diferentes sentidos y se utiliza en juegos de palabras, chistes y adivinanzas infantiles:

“Oro parece, plata no es, el que no lo adivine bien tonto es”


No te deprimas, nena, no tienes cartílago, pero te sobra humor, sé creativa

Cosas que hacer antes de quedarme coja del todo:

Adelgazar en serio, todo lo que pueda (Nutricionista a la vista) Ya os contaré

Reforzar los cuádriceps mientras pienso en algo creativo que me divierta y cautive para después, (nunca me ha gustado hacer gimnasia)

Reírme cada día de mi misma y pasarlo regio, pese a todo

Ahorrar para las infiltraciones de Ácido Hialurónico para engrasar mis rodillas en cuanto les quite peso. Y por hoy... 

... "¡Eso es todo amigos!",

Atrapada en una armadura oxidada

 

¿Quién se acostumbra como si nada a levantarse cada mañana como un caballero medieval que ha dormido con su cota de malla y su armadura, que encima se ha oxidado de repente, y su caballo ha desaparecido?

Las praderas amarillas de los sueños de mi infancia siguen siendo vastas, hermosas y rasas y siento el mismo deseo de siempre de atravesarlas, como decía Kafka

”...cabalgando sobre un caballo veloz, a través del viento, constantemente sacudido sobre la tierra estremecida, hasta arrojar las espuelas porque no hacen falta espuelas, hasta arrojar las riendas porque no hacen falta riendas…”

La vejez me ha sorprendido, ha llegado hasta mí arrollándome como un tsunami, y estoy desconcertada….

… Y enfadada, como una niña rebelde, me dice mi amado hijo- Y tú no eres así, madre.

Acéptalo y no le des más vueltas, me digo.

Pero no es fácil alinear este cuerpo gastado y en apuros con mi espíritu todavía aventurero, salvaje, inconformista y hasta gamberro.

No es fácil acostumbrarse a las arrugas, a la falta de flexibilidad y de tono muscular, a los dolores constantes de la artritis, a no poder saltar escaleras de dos en dos ni acuclillarse… A tener que sentarme cuando llevo menos de una hora caminando.

Sé que mi vejez y yo acabaremos pactando y echándonos unas risas, pero en este momento no la aguanto. Y ella, vengativa y sabiendo que tiene las de ganar, me mantiene atrapada en esta armadura oxidada hasta que me rinda o acepte su mandato, riéndose de mi ilusoria rebeldía. 

Mensaje que mi vejez ha enviado por wasap con mucha guasa mientras andaba de compras para olvidar:

Nena (risas) vas a cumplir 68 años esta primavera, y según cualquier libro de estilo eres a todos los efectos una anciana (más risas). Déjate de zarandajas medievales y acéptalo.

Envejecer es un desastre, pero mientras llega … hay que pasarlo de cine

En el colegio no teníamos presupuesto para zapatillas de ballet, pero éramos capaces de bailar el Cascanueces como si aquellos simulacros de zapatillas de trapo fueran mágicas...

 ...o el  Casatschok como si perteneciéramos al cuerpo de baile del ejército ruso.

 Nos llamábamos “Las perlas del Mediterráneo” Sonábamos muy bien y cantábamos mejor, yo era la pandereta de la Tuna. En Navidad, todavía le saco un buen sonido al instrumento.

Al cumplir los 15 años, mientras estudiaba, trabajaba por las mañanas en una empresa que hacían prendas de punto para tiendas importantes. Los cuellos, puños, remates, botones etc. se cosían a mano. Soy la más alta. 

Mi jefe era un tipo fascinante y entendió que lo de coser no era algo que a mí me entusiasmara, así que me encargó distintas tareas. 


La que más me gustaba era la de jugar con su perro y hacerlo correr cuando lo sacaba de paseo. En mi horario de trabajo, por supuesto. Y encima me daba una propina. 

Puk era un Setter irlandés adorable, alocado y ansioso. Conectamos al momento. 


En una excursión del colegio, a los 14 años, me puse mi primer bañador de chica, prestado.

El bañador tenía las cazoletas de los pechos rígidas y ahí dentro mis pequeños pechos se perdían, pero ese día me sentí por primera vez toda una mujer.

Mi primer biquini me lo pude comprar con mi sueldo a los 16 años, y lo elegí negro marcando tendencia y a la medida de mis hechuras. Ahí estoy con dos de mis mejores amigas: Sasa en el centro seguida de Merche. 
 Tenia 21 años cuando me casé la primera vez. Era una niña jugando a ser mujer. 
 A los 24 años tuve a mis mellizos, que acaban de cumplir 40 años.
Es lo mejor que he hecho hasta el momento: niño y niña de una tirada. Morena con ojos azules ella, rubio con ojos verdes él. Los dos con talento y gusto por el Arte. Además de guapos, maravillosas personas. 
A los 32 años me separé sin malos rollos,  y en vez de deprimirme o jorobar a los que me rodeaban me di un capricho y me compré un caballo. Se llamaba Gregal como el viento del Nordeste. 

Gregal era veloz, resistente, noble y me adoptó. Pese a que yo no era una jinete experimentada, lo podía llevar a galope hasta 500 metros de la cuadra y pararlo con la voz. 

Me gustaba pasear con él por el campo a trote largo y luego galopar un poco. Fue un sueño cumplido. 


¿Qué me decís de esta representación de la España regional antes de las Autonomías? La comarca nos visita en Navidad. Deliciosamente kitsch

Esas Navidades hice de San José, me pasé todo el día con la barba puesta para acostumbrarme a ella y mis compañeras de colegio me decían…

-San José, queremos un hijo tuyo- porque era un San José muy guapo, según todas ellas. Otra cosa era el vestuario, le poníamos voluntad,  pero, Dios, ahora lo veo espantoso. 


Aunque pudiera, no cambiaría nada de mi pasado, ni siquiera lo menos bueno, porque podría perderme alguna de las experiencias y personas con las que me he ido encontrando en este viaje con final anunciado y eso sí que sería un desastre.    

(Continuará… o no)

Nacidos el 13 de abril


Se dice que los arianos estamos como cabras, pero yo os aseguro que tenemos el corazón tan grande que no nos cabe en el pecho. 
 
Según he leído, los nacidos un 13 de abril somos bastante excéntricos. Sospecho que es cierto, mi madre, las monjas del cole, en mi entorno en general siempre me han dicho “que rara eres, nena”
De pequeña soñaba con caballos negros y praderas amarillas.
Necesitamos estimulación, no sólo  sensual y sexual, obvio, sino mental, porque nos aburrimos si no nos desafían.

Aquí entrenando para cuando la vida se me haga insoportable
Es frecuente que suframos dolencias crónicas. Afirmativo. Y que intentemos olvidarlo volviéndonos locos, depresivos, haciendo mucho deporte o dándole a la botella, yo me reservo esta última posibilidad, me parece más lúdica. 

Nos cuesta encontrar pareja estable. Afirmativo.
Xavi, el santo varón que lleva conmigo 30 años
Pero, cuando lo conseguimos, compartimos con la persona amada el resto de nuestras vidas. Somos fieles, cómplices, sinceros y divertidos.

Pese a vivir en pareja, necesitamos reservar un espacio de intimidad donde no dejamos que entre nadie.
Sobresalimos en la resolución de problemas, utilizando la rapidez mental y la creatividad. 
Somos compulsivos, cabezotas, rebeldes y erráticos, pero con reflejos. Una vez me libré de que me cayera una maceta en la cabeza con un salto a lo Bruce Lee.
Amamos el Arte en todas sus formas y solemos tener pasatiempos inusuales o pasados de moda. 
En mi caso: vagabundear por las calles cámara en mano, comprar y ver pelis y series en vídeo. No descargas. No pelis por ordenador y menos verlas en el celular.  

Nunca coinciden mis gustos con los gustos mayoritarios ni las peliculas más taquilleras ni los libros más vendidos ni la canción del momento...

Leo libros sólo en papel… y no utilizo ninguna aplicación como Wasap,  Facebook,  Instagram, etc.
No, no son de mi nieta, son algunos de mis juguetes

Me gustan los juguetes de lata, las cajas de música…Los robots. Buscar tesoros para mi vestuario en las tiendas de segunda mano…
Esta muñeca tan guapa lleva conmigo unos 50 años
 Me encanta charlar en serio con los niños y los animales, y en broma con el resto de personas.
 
¿Singular, estrafalaria, extraterrestre…? 

Llevo toda mi vida pensando que soy rarita porque el mundo me hizo así y resulta que, gracias a Internet, me entero ¡por fin! que sólo es... que nací un 13 de abril. De eso hace ya la friolera de 64 abriles.
Podría deprimirme o darle a la botella, pero sonrío recordando lo que me dijo un amante más joven que tuve antes de encontrar por fin a mi santo varón:
" Te harás mayor, Tesa, pero nunca serás vieja"  ¡Angelico!

Ese hacerse mayor si delicadeza… R.I.P. por unas piernas bonitas

No hace mucho tiempo podría haber estado entre las chicas que lucen sus piernas por ahí arriba con agilidad y buena forma.

A pesar de mi escasa estatura de 1,64, tenía las piernas largas y bonitas. Y digo tenía, porque la artrosis ha pasado por mis rodillas como un escultor loco cargándose su mejor obra.

Donde antes había unas rodillas con los relieves y huecos en su sitio, ahora hay un caos.

Llamadme frívola, pero echo de menos mis piernas bonitas y fuertes que en apenas un mes y medio han pasado a mejor vida. 
He estado de duelo y coja, ahora ya sólo sigo coja y pendiente de que me confirmen que además de la artrosis desbocada, un derrame articular por sobreesfuerzo y un quiste de Baker, puede que tenga el menisco roto…

No me digáis que la edad se lleva en el corazón hasta que sea capaz de olvidar que hubo un tiempo en que tuve unas piernas fuertes y bonitas. 

Ay, este hacerse mayor sin delicadeza…