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Adiós glamur. Bienvenido confort

 

Nunca  he llevado zapatillas de estar por casa, me refiero a estas zapatillas peludas y confortables con las que arrastras los pies mientras disfrutas de su confort sin  más pretensiones. Aunque sí he utilizado calzado cómodo, pero siempre con un toque estético que me permitiera salir a la calle en caso de desearlo. 

Creo que este hecho se debe a un "trauma" de infancia que algunos ya conocéis y que ocurrió cuando yo tenía siete años. 


Llamadme frívola, pero nunca superé que al ingresar en el internado las monjitas, desesperadas ante mi enorme pie para el tallaje de la época, decidieron cambiar mis preciosos zapatos de charol, con los que llegué vestida como una niña de película americana, por unas horrorosas zapatillas de abuelo de cuadritos.

Y me obligaran a olvidarme de mis calcetines de perlé blanco a cambio de unos de hombre marrones, flojos de goma y con pelotillas de lo usados que estaban. 

Pero por fin os digo, alto y claro, que se acabó la tontería por mi parte. 

"Adiós glamur, bienvenido confort"


-Eh, alto ahí,  Tesa, eso lo dirás tú, porque mira yo que glamurosa luzco. 

-Ya veo, Pluma,  que te puede la estética,  porque ese silloncito que compré por internet y que parecía mullido en la Web, es más duro que el turrón de Alicante. 

"A los dioses pongo por testigos que  nunca más compraré un sillón sin probarlo"


Y digo yo, ¿no se puede combinar el glamur con el confort como hago yo?

Pues en tu caso, parece que sí, estás divina de la muerte, y seguro que muy cómoda en ese sillón animal print. 

Y yo os pregunto a todas y todos:
 
-¿Qué es lo primero que os quitáis cuando llegáis a casa?

Y 

¿Cómo vais por casa? 

¿Confortables, glamurosos o *hecho unos zorros?

* “hecho unos zorros” expresión que se utiliza cuando alguien tiene un aspecto desaliñado, deslucido o desastrado. El origen es una especie de sacudidor para el polvo, que se llamaba "zorro"