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El calor modifica la trayectoria de mi comportamiento

*ver final post
El calor extremo me trastorna. Me convierte en Mr. Hyde. Soy la abuela de la niña del exorcista. Me adentro en el desierto de Madrid cual tuareg enloquecida. 

Sobrevivo envuelta en pañuelos húmedos que al contraste con el aire del ventilador me producen escalofríos. Reproduzco un invierno portátil. Convulsiono intermitente como oficiante de  aquelarres. 
 Protegida por mi mortaja refrigerada low cost,  sueño con hacerme invisible y caminar desnuda por las calles… y vivir escondida en los zaguanes que siempre están fresquitos…
Hago conjuros para que los peces me añoren y acerquen el mar a mis ventanas…
 y me imagino pescando en el muelle con un cubito de playa y una caña de pescar de la Señorita Pepis mientras los delfines se parten de risa de mi poca habilidad con los anzuelos.
…Me pierdo en ensoñaciones y me ofrezco como musa al regador para que haga nacer en  mi cuerpo ríos caudalosos que se arremolinen en los relieves,  se arremansen en los huecos y caigan en cascada al lago de mi ombligo.  
 Como un pirata loco, recluida en una ciudad sin mar, navego por los  charcos donde se bañan las nubes y abrevan los cielos…
No gime el viento en la lona…Que más quisiera yo. Calma chicha, puré de guisantes… ¡Puaj!
Vuelvo a ser el espadachín de mi infancia y desinflo desiertos de pega que guardo espolvoreados de talco junto a mis aletas de mar, pies de rana inservibles para caminar en esta urbe de asfalto recalentado.
Enloquecida, con una mano muevo el abanico con la otra me rocío de agua helada como planta tropical abandonada en el desierto.

Amortajada y desquiciada hasta que empiecen las lluvias, el aire fresco… y los árboles se oxiden abrumados de verano, mi mente obsesiva sólo emite una pequeña señal de vida: te extraño otoño… te extraño…te extraño…

*El original utilizado para el primer fotomontaje es un una pintura de Horacio Obaya que tiene obras preciosas que podéis ver y adquirir pinchando AQUÍ 

Sueños locos de una noche de verano

 El calor me hace insomne, más que soñar, fantaseo. Ando como alma en pena, agotada y  desfondada como esta colega de New York.
Bailo danzas de lluvia ante una mísera gota mientras me deshidrato…
 
Veo el mar en los desconchones de los muros, cual perro flaco que gime mientras sueña con una escudilla repleta de su manjar favorito…
Imagino que soy la mujer del reflejo de la fuente, desnuda y sumergida en el agua, y que la  paloma trae en su patas olor a tierra húmeda y a hierba fresca.
 
Y las gárgolas lloran de alegría mientras cae la lluvia, desaforada, alegre y refrescante…
…Y las gentes entran en la iglesia refugiando su ropa de domingo bajo el paraguas…
 
Y las iglesias cansadas de tanto rezo y oscuridad se largan de juerga con los viejos moteros, que huelen a gasolina, a cuero, a cerveza y a aventura tranquila. 
Y sigo a los moteros con mi bicicleta acuática dejando atrás mi casa en remojo para que se refresque.
 
Llega la noche… y un Ente grafitero salta del muro donde habita, se ríe de mis sueños locos de verano y se bebe con sorna mi sudor antes de que el asfalto lo evapore con saña.
 
En mi locura,  fantaseo con que  el Gobierno, en su afán por recortar, ha suprimido el verano. Por fin,  en el Reino de España se ha impuesto el clima de tres estaciones: otoño, invierno y primavera. 
Sueño y sonrío, es el único recorte de este Gobierno que no me hace llorar.