Mostrando entradas con la etiqueta las mujeres que hay en mí. Sueños y realidad. Mostrar todas las entradas
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De pequeña soñaba con caballos negros y praderas amarillas…

…Habitar  una casa con chimenea, tener un  perro, dos gatos perezosos, un jardín trasero y un cuarto propio con ventanas alineadas al horizonte.

Vengo de serie con un defecto para encajar en la realidad. Y si no quiero perder la poca cordura que me toca...
 ...tengo que inventar mundos paralelos por los que transitar cuando la melancolía se viene a vivir conmigo. 
Sé que no amanece cuando se enciende la luz de la nevera, y que los sueños pocas veces se cumplen, pero necesito seguir soñando para no quedarme sin esperanza.
  Porque ya lo dijo Cortázar,  la esperanza es la vida misma defendiéndose

Se sentían muy bien juntas, pero ambas eran imprevisibles como una tormenta

 

Mírame. Soy una mujer de verdad. Tú sólo eres una ilusión creada por mí. 

Yo nunca hubiera tenido hijos, me dice. Los hijos son como la hiedra trepando por las  paredes. 

Ni hombre fijo. Los hombres que me gustan se van en silencio, dejando suficiente huellas en mi cuerpo y en mi melancolía para que los añore. Ni hogar. El hogar es la tela de araña donde quedan atrapadas las mujeres como tú.
 

Hubieras añorado ser madre y tener un hombre fijo que te roce cada día para conectarte al mundo real. Un hombre que te mire con miedo a que desaparezcas, porque intuye que hay algo salvaje que todavía tira de ti. Un hombre que se ría contigo, y que nunca te falle. Amarías a un hombre así.
Eres una mujer habitada… Enredada por tus afectos.

Soy un buzo, que mira por la escotilla con un ojo abierto para no perderse. Mientras en el otro cultivo sueños que nadie ve. 

Siempre has sido una peliculera. Hace tiempo que perdiste la inocencia. Esa escafandra en la que te refugias es tu realidad, y la realidad es un lastre demasiado pesado para volar.



A veces  soy una mariposa que escapa de su asedio. 
Vuelo efímero
Pero… vuelo al fin.
Sabes que nunca te dejaré en paz. Soy parte de ti.
Tu locura me mantiene cuerda.
(…) 

Amaría a un hombre así.
Lo sé.
Muchas veces quiero estar en otro lugar.
Lo sé