Mírame. Soy una mujer de verdad. Tú sólo eres una ilusión
creada por mí.
Yo nunca hubiera tenido hijos, me dice. Los hijos son como
la hiedra trepando por las paredes.
Ni
hombre fijo. Los hombres que me gustan se van en silencio, dejando suficiente
huellas en mi cuerpo y en mi melancolía para que los añore. Ni hogar. El hogar es
la tela de araña donde quedan atrapadas las mujeres como tú.
Hubieras añorado ser madre y tener un hombre fijo que te
roce cada día para conectarte al mundo real. Un hombre que te mire con miedo a
que desaparezcas, porque intuye que hay algo salvaje que todavía tira de ti. Un
hombre que se ría contigo, y que nunca te falle. Amarías a un hombre así.
Eres una mujer habitada… Enredada por tus afectos.
Soy un buzo, que mira por la escotilla con un ojo abierto
para no perderse. Mientras en el otro cultivo sueños que nadie ve.
Siempre has sido una peliculera. Hace tiempo que perdiste la
inocencia. Esa escafandra en la que te refugias es tu realidad, y la realidad
es un lastre demasiado pesado para volar.
A veces soy una
mariposa que escapa de su asedio.
Vuelo efímero
Pero… vuelo al fin.
Sabes que nunca te dejaré en paz. Soy parte de ti.
Tu locura me mantiene cuerda.
(…)
Amaría a un hombre así.
Lo sé.
Muchas veces quiero estar en otro lugar.
Lo sé