Aunque todavía las grandes arboledas donde la nieve dejó muchos destrozos permanecen valladas, por fin se reabre al público el Parque del Retiro de Madrid, solaz y pulmón de la capital, que rápidamente es habitado por una explosión de gentes de todas las edades e imagino que con estados de ánimo variopintos.
Deambulo con la cámara de fotos festejando la capacidad de adaptación del ser humano…Su empeño en
ser feliz…
Siento que la vida sigue latiendo como siempre, impertérrita al desaliento… y también que los Paraísos siguen estando a la vuelta de la esquina.
La necesidad de tocarnos...
...de arremolinarnos, de conversar de todo y de nada con pasión...
...y de montar una Fiesta con cualquier excusa siguen siendo nuestras señas de identidad.
Por eso, cuando la Pandemia nos da un respiro, salimos en tropel a celebrar que, pese a todo, seguimos vivos y la gran mayoría... esperanzados.