Mostrando entradas con la etiqueta dolor crónico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolor crónico. Mostrar todas las entradas

No es el infierno, es la fibromialgia o artritis reumatoide o artrosis generalizada o quizá sólo sea fruto de mi mente, pero... mi dolor es tan alto que sigue mirando al otro mundo por encima del Ocaso

Hay un mundo de ríos quebrados en mi interior donde los sueños tropiezan con la realidad, diga lo que diga la mujer pájaro que habita en mi cabeza. Así que, allá voy.

Me encuentro a las puertas del Club para solicitar mi ingreso. Un lema sin eufemismos me da la bienvenida: “No es el infierno, es la Fibromialgia o lo que sea que te está pasando, pero con mucho dolor”


Como cualquier Club que se precie, las “pruebas” para entrar son duras y muy exigentes. No sé si voy a estar a la altura. 
Tienes que dormir poco y mal, tener el ánimo alterado, tendiendo al  desánimo.

Caminar como un pingüino a primeras horas del día y a últimas de la tarde te da muchos puntos.

Y, sobre todo, acreditar que tu cuerpo ha dejado de ser tuyo para entregarse con lujuria y frenesí a toda clase de dolores intensos y perversas sensaciones.

 Admitido Cum laude, mi cuerpo se ha quedado en el Club haciendo calceta.
 Ya sin cuerpo, dejo la cabeza en un descampado y sonrío recordando que antes me encantaba perder la cabeza…

Regreso a casa sin cuerpo, sin cabeza... Me doblo y me guardo en el armario.
La mujer pájaro trepa sobre mi esencia, se cuelga de una percha y como un loro repite: tú puedes.  Vuela, vuela, vuela…
-Lástima no tener un zapato con tacón de aguja a mano.

Dedicado con afecto y ánimo a todas/os los que ya pertenecen  a estos clubes de dolor crónico.