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Tiempo de verano. Nos vemos en otoño

 

Summertime

And the livin' is easy


Verano y la vida es fácil

Los peces están saltando y son buenos tiempos 
(el algodón está alto)

Oh, tu papi es rico y tu mami guapa


Así que calla, pequeño, no llores

Una de estas mañanas te vas a levantar cantando
y luego extenderás tus alas y tomarás el cielo


Pero hasta esa mañana, nada te va a hacer daño

con papi y mamá cerca de ti...

Intervención irreverente sobre grafiti callejero en 7 clics

 
Erase un grafiti en la pared derruida de un descampado en el que las gaviotas gritan de camino al mar y aparcan los coches amontonados.

Y en el que cuando llueve se monta un barrizal, que ríete tú de las pelis del Vietnam con los americanos añorando las praderas y el pollo frito, tratando de encender un malboro empapado.
Clic

 
Las pequeñas pelonas, que pululan por el barrio, no soportan la tristeza de los niños del grafiti, así que les regalan un perro que han encontrado abandonado.

Las tristezas compartidas son casi alegrías piensan los tres con esperanza.
Clic

 
Ocaso se llama el perro, porque lo encontraron a esa hora de la tarde en que el sol tinta de oro hasta el cemento del mal camino.

Un coche cargado de buenas personas se marcha de vacaciones y deja al perrito abandonado. Él espera confiado que regresen, porque no conoce el corazón de los hombres.  
Clic

 
Hay otro niño en el grafiti al que las pequeñas quieren hacer un regalo. Un bebe que juega con un charco que parece más de soda que de agua de mar.
No pueden traer olas ni mareas ni sirenas, el charco es muy pequeño, pero sí…
Clic

 
…peces con escamas brillantes de metal. También girasoles recortados de una reproducción china de un cuadro de Vang Gogh.

Ha quedado mucho más bonito, ¡dónde va a parar!
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El corredor más macizo del barrio deja la arena de la playa y corre dentro del grafiti  donde el horizonte es un suflé de mandarina, nata y fresa, y un pescado que se ha pasado con la operación biquini llora con lágrimas de cocodrilo porque se ha quedado en la espina.
Clic


-Y yo, ¿qué hago aquí en este paisaje post crisis más quemado que un españolito de a pie?- piensa el gato carbonizado mientras juega cansino con el ovillo de lana rojo utilizando la telequinesia.

-Chaval, pues mírame a mí, antes era un tiburón con toda mi carne prieta, mi altivez y mi voracidad… y ya me ves, devorado por la prima de riesgo.

-Ojo, raspa, los rescatadores. ¿Qué hacemos?

Y el tiburón, que ahora parece el esqueleto de una caballa y desde la crisis lee los pensamientos, le transmite un mensaje escueto:

-¡ShhhShhh! Hazte el muerto.
Clic


Nota: si el autor del grafiti original se reconoce en el fondo de esta intervención irreverente, que lo diga ahora, y lo nombraré  autor plagiado, o que calle para siempre.