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"Aférrate a tu sentido del humor, lo necesitarás todos los días” (T.E. Lawrence, Lawrence de Arabia)



3.4.12

Dicen que al morir el cuerpo pierde 21 gramos de peso


Ilustración de Núria Rodríguez


He comprado una nueva báscula para el baño, más precisa, y que habla.

Llevo la vieja al punto de reciclaje del barrio y coloco la nueva en su lugar al lado de la bañera, después de programar mi peso actual, que obvio por sentido estético.  
A la mañana siguiente, me levanto a la misma hora que un día cualquiera por lo que sigo las rutinas de un día cualquiera. Cuando me subo a la báscula cierro los ojos esperando oír mi peso inamovible desde la menopausia.
-        Ha perdido 21 gramos
Bajo de la báscula y vuelvo a subir un poco inquieta por la precisión de la pérdida.
-        Ha perdido 21 gramos- repite con la voz nasal, que no sé por qué le ponen a los aparatos que hablan.

 
¿Estaré muerta? Pues vaya caca. Me había imaginado algo más peliculero que despertarme en un cuarto de baño.

Me miro al espejo y veo mi cara de recién levantada, atuso mis cabellos, despeinados como es habitual,  y compruebo con un pellizco que sigo siendo yo, y no un ente incorpóreo.

Soy yo, pero con  el vacio de esos 21 gramos que aumentan mi melancolía como si la batieran a punto de nieve. Es una melancolía tan física y carnal que me asusta. Estoy  más perdida que mis 21 gramos.

Dejo que las  lágrimas se suiciden desde mis pestañas a la clavícula.  Oigo un ras que raja mi corazón. Las neuronas trabajan intermitentes y perezosas: ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no… Mi pensamiento se mueve sin destino, como un tiovivo.

Anochece y sigo desasosegada con el ánimo más bajo que mi cuenta bancaria a final de mes.

El sonido de una pelota de tiza rebotando en el pavimento se cuela por la ventana. Hay olor a azafrán en el aire. Recorro las cortinas con un presentimiento.   


En el  callejón dibujado con lluvia y tinta  está mi niño amarillo ensimismado.
Me mira y mojando su pelota de tiza en su cuerpo húmedo de azafrán escribe en el aire frases amarillas que elige de los libros con las que se alimenta:

“Hay un muerto en el cementerio más lejano, que se queja porque tiene un paisaje seco en la rodilla.”

Me hace reír con su humor negro. Y sabe qué frases elegir según mi estado de ánimo.

Hay un hombre descolorido que se está bañando en el mar. Es tan tierno que los reflectores le comieron el corazón.”

 “Nada es permanente, excepto el cambio”

Acaba de escribir y se queda observándome. Esperando. No entiende por qué no está conmigo. Entonces lo comprendo todo.

Escribo en mi tableta recién estrenada un mensaje. La ato a un hilo de  araña, cosecha de mi limpieza casera de cambio de estación, y se la acerco. Lee concentrado mi ruego.

-Vuelve a mí niño amarillo,  que la luna acentúa tu palidez. Y los perros asilvestrados se comen a los niños de azafrán  y las hormigas se tejen faldas con los pistilos de tu corazón. Tu corazón que es un poco el mío. Mi caja negra, mis 21 gramos. Vuelve, por favor, que no estoy tan desesperada para perder peso a tu costa.

Espero haber sido lo bastante literaria para convencerlo. Él no es un 21 gramos cualquiera, él es un coleccionista de pensamientos escritos desde el sentimiento y la imaginación.

Espero...

26 comentarios:

sam dijo...

Sí, niño amarillo, ¡vuelve! Su ternura y su luz, su cariño, que es el tuyo, siempre son bienvenidos.

¿Una báscula que habla? Eso de miedo.

Guárdate de las básculas de marzo y de abril... ¡las carga el diablo!

Un abrazo, Tesa.

Sol dijo...

Hace unos años, en mi adolescencia y juventud, pesaba como 10 kilos menos, pero yo me veía mucho más gorda que ahora. Ahora me doy cuenta del tipazo que tenía y lo poco que lo aproveché. Ahora me gustaría perder unos 5 kilos, pero porque no me siento tan ágil como antes. También trabajo más horas sentadas. Los perderé o no controlando lo que como y haciendo un poco más de deporte, pero no quiero tener que ser esclava de la báscula. Me parece un invento del demonio.

Un besazo Tesa.

Raquel dijo...

Tesa,
siento que dices muchas cosas en este post. Me quedo afirmando eso de que el cambio es lo que siempre pasa. Lo pienso siempre.
Y se me quedan tus maravillosas imágenes y ese callejón con un niño sabio

Mos dijo...

Pues qué quieres que te diga que ya no sepas, mi querida Tesa. Que mola mazo todo lo que escribes, tía; que para nada, para nada estás muerta (¡pues no tienes que dar tú guerra ni ná!). Que el niño amarillo eres tú. Que esos 21 gramos de la báscula volverán con él y se quedarán en esa parte tuya del cerebro donde para el talento. No sin antes darse una vuelta por la placita encantada de tu corazón.
Y ya está, Tesa. Qué sí, leches. Que leo esta entrada y se me cae la baba. He dicho.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

wastedcherry dijo...

Pues Tesa, no te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa, pero si te conoce el niño y la tarde aún porque no te has muerto.
Sabes como conectamos con eso, ¿no?,pero también con lo del peso. Yo ya no tengo báscula, se murió y sólo dijo ¡ay, ay! cuando mi cuñado con más de 120 kilos la trató tan mal. Pero no creas que la extraño y menos ahora que traigo 13 kilos más, ya no soy la varita de nardo que se la lleva el viento a capricho, lo que me lleva a capricho es mi propia voluntad que navega a barlovento y yo aunque soy flota tiendo a hundirme con mis 52.5 kilos y sin poder siquiera lanzar 21 gramos para aligerar, ¿será que soy desalmada? Por suerte tú no lo eres y nos ofreces siempre palabras tan humanas.

TriniReina dijo...

Dicen que esos 21 gramos que se pierden al morir es el peso del alma.

Acaso ese niño amarillo, ese niño de azafrán represente a tu alma. Por eso has de convencerlo para que a ti regrese.

De momento, con este post has dejado tocada al alma mía.

Besos

Ada dijo...

21 gramos puede ser el comienzo de mucho, y a mí me parece un buen comienzo. Niño amarillo volverá, sabe lo que quiere, lo que necesita y lo que espera.
Un beso

pluvisca dijo...

Siento un manto de tristeza al leerte y también un ronroneo en mi corazón.

Seguro que le has convencido porque le hablas desde el corazón

Besos

Malvada Bruja del Norte dijo...

Llegué saltando, leí y volveré...

Te dejo mis señas:

http://deja-vu.blogia.com

Me encanta como escribes :-)

Sol dijo...

Dicen que esos 21 gramos que se pierden son el el peso de alma, pero yo creo que la tuya debe pesar mucho más.

Feliz Semana Santa.

Remei dijo...

Ahora necesitaré un coleccionista de sentimientos muy cerca...tu podrías serlo!
Que maravilla literaria!
Me encantó Tesa!
Abrazos.

elisa gulminelli dijo...

nunca se ha ido, estoy segura. se tomó un descanso liviano, una siesta etérea. sino este magnífico cuento no hubiera sido posible.

Tesa dijo...

SAM: hola, Samuel, espero que tengas vacaciones y las pases de cine.

Sé que las básculas las carga el diablo, sobre todo en cuanto te relajas, pasas un poco de hacer ejercicio y digamos que comes lo que te viene en gana.

Y gracias por todo ese cariño que nos tienes al niño amarillo y a mí.

Un abrazo, Sam

Laura Uve dijo...

Bufff....... Tesa...... he empezado a leer pensando que iba a dibujar esa sonrisa socarrona que sueles trasmitir con tus magníficos posts y la sonrisa se me ha ido congelando al leer un magnífico post de esos que debemos dejar salir para evitar que se solidifiquen dentro y nos amarguen los años.

Esa melancolía me acompaña en algunos momentos... procuro huir de ella como alma que lleva el diablo, sé que si me dejo..., se me engancha hasta la médula y me hace trizas.

Menos mal que quienes tienen imaginación y creatividad encuentran ese niño amarillo que escribe desde el mismo sentimiento e imaginación que escribes tú (¿coincidencia?......)

Las fotos estupendas ¿son tuyas o del niño amarillo? :)

Besos cálidos y llenos de empatia amore!!

Esilleviana dijo...

A estas alturas ya nos has transmitido que las cajas negras son realmente amarillas.
Este color amarillo representa la felicidad, la alegría y la inteligencia incluso de lo más oscuro y tétrico como es la misma muerte.

Un post curioso, de veras. Me gustó.

un saludo

Esilleviana dijo...

jaja

Graciss por tu comentario y por molestarte en ir abriendo cada uno de los enlaces. Ese blog corresponde a alguien que me hace pensar.

un abrazo
:))

ñOCO Le bOLO dijo...


· No me lo creo.De 21 en 21, muriendo un poco cada día, yo tendría ahora un peso negativo. Ya sé que peso poco, pero no estoy en negativo.
Tu corazón debe pesar más, a tenor de toda la imaginación que cabe en él.

· BPdMyN

CR & LMA
________________________________
·

Esmeralda dijo...

Tesa una maravilla, he estado un ratito por tu casa y es acogedora.

Tus relatos e ilustraciones son de lo más encantador.

Las básculas sin voz ... no me gusta que me recuerden ciertas cosas con su voz maquinera.

Creo que los '21 gr.' se pierden muchas veces pero siempre hay un alguien o algo que te los devuelve.

Se muy feliz Tesa
una abraçada

Y Otros Paisajes.. dijo...

hola que tal!
despues de unos meses he vuelto
con una nueva entrada..
un fuerte abrazo..!

Josefa dijo...

No sé si es que se me han olvidado tus escritos,no recuerdo haber leido uno tan bueno.

FELIZ PASCUA DE RESURECCIÓN!!!

Sam Ordet dijo...

Tesa, el cariño que te mereces, y seguro que me quedo corto.

Ah, como sé que te gustan los colores, mira lo colorido que era el arte clásico.

Un abrazo.
_
http://bloomdidos.blogspot.com.es/2012/04/el-technicolor-del-arte-clasico.html

(El blog lo tengo pelín abandonao)

Tesa dijo...

SAM: muy interesante el artículo, me ha encantado. Gracias, Sam, un abrazo.

Alma dijo...

Para mí ese niño amararillo es algo más que los 21 gramos, para mí es una forma sutil de hacer referencia a alguien que se ha marchado cuya ausencia ha hecho que esos 21 gramos se pierdan.

De todos modos, si no es como lo he interpretado, la literatura vive en cada uno; y como dijo Rubén Darío: "el ritmo te llevará a la idea".

Me ha parecido muy buen texto, ¡felicidades!

Tesa dijo...

ALMA: ese niño amarillo lo conocen bien los asiduos al Almacén, y sí, tiene que ver con la ausencia, porque a veces me abandona y lo llamo para que vuelva.

El niño amarillo es mi esencia, lo que algunos llaman alma, como tu nombre.

Bienvenida a este rincón.

Me paso por tu blog.

Un beso,

Aldabra dijo...

21 grs. apenas es nada si es en kilos de carne, pero si es oro, imagínate... y no te digo nada si es un niño amarillo, eso ya no tiene precio... espero que lo hayas convencido.

biquiños,

Feng Shui en la casa dijo...

En algunos momentos me siento tan identificada cuando te leo, que curioso verdad??