Decía Groucho Marx, que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Era sólo una frase ingeniosa, pero por aquí, que hay mucho iletrado, se lo han tomado al pie de la letra.
Los nacionalistas catalanes de derechas se han empeñado en que somos un atajo de gorrones, peligrosos y sobradamente preparados por lo que después de hacer un diagnóstico erróneo por un médico de un seguro privado han empezado a aplicar sus remedios:
Eliminar guarderías gratuitas. Los niños que se queden con los abuelos o vayan a las privadas, aunque tengan unas instalaciones penosas y te cobren el catering como si lo cocinara Ferrán Adrià en persona.
Fuera becas de comedor y libros para los niños de familias más necesitadas. Que busquen en los contenedores de los supermercados comida y que miren por encima del hombro del compañero que sí pueda comprar libros.
Menos maestros, que trabajen más horas y aunque tengan alumnos que hablen ocho idiomas por clase, nada de refuerzos extras, que total como no habrá trabajo después para los chavales da igual lo que aprendan.
Los que no tengan seguro médico privado, deberán esperar de tres a seis meses para operarse, a ver si con suerte se mueren antes y así bajan las listas de espera que ellos han incrementado un 23% desde mayo que llegaron al poder.
Aunque disponen de 65 millones de euros para formación de parados, no hay cursos disponibles. No sea que aprendamos y la próxima vez votemos con un poco más de sabiduría.
Con lo que se ahorran en educación, cerrando unidades hospitalarias, servicios, ambulatorios, reduciendo el salario de médicos y personal sanitario al mínimo (los hay que si sólo trabajan en la sanidad pública no pasan de 800 euros, la media de lo que vale un alquiler en Barcelona), pagan el gimnasio a la policía autonómica, que hay que ver cómo están de machotes.
Los políticos que alientan la chulería de los anti disturbios, les permiten ir de cien en cien contra chavales pacíficos y desarmados y llevar la impedimenta que veis en la primera foto, como centuriones modernos ante una pandilla de galos desarrapados que sin la pócima de Obélix sólo les queda corear consignas de sentido común y justicia, a veces hasta llevan flores y los más salvajes se atreven con pancartas de cartón, papel o tela.
El 20 de noviembre, hay elecciones generales y según todas las encuestas ganará la derecha en España.
Si no vas a votar aunque sea con una pinza en la nariz, votas en blanco o pasas directamente de votar, serás cómplice de la barbarie que se nos avecina. Vamos hacia atrás perdiendo derechos a un ritmo que da miedo.
Los mismos que las encuestas dan como vencedores ya enseñan la patita por debajo de las autonomías que gobiernan y tienen tanta seguridad en que la gente les consiente su incompetencia, corrupción y desfachatez que hasta pasan de empolvarse la patita con harina para disimular que son lobos.
Cuando en la política manda la economía por encima de los derechos humanos, estamos a un paso del fascismo.


















