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Madrid Animal, Madrid en automático.

Me gusta cruzarme con animales en mis paseos por Madrid, ellos van a lo suyo, sobre todo los gatos, tan libres a pesar de que algunos luzcan correa al cuello.
Me mira con su carita de pena y el entrecejo fruncido. Colega, le digo, a ti te espera la correa y los capricho de tu dueño, a mí me ata la melancolía y la gente que amo.
Cuando pienso en “hacer el perro” imagino algo así. Entibiarme al sol en un lugar confortable y mullido, y dejar que la vida desfile ante mí como si fuera de mentira, puro entretenimiento sin obligaciones ni angustias.

No eres un patito feo, le digo, eres un cisne un poco magullado y perdido.
Te harás mayor y menos vulnerable, se curarán tus heridas, te crecerán las plumas, pero nunca olvidarás que un día fuiste un patito feo. Y no tienes por qué olvidarlo, sólo trata de vivir como un cisne.


 -Vale, como tus migajas, pero puedo volar y tú sólo lo haces en sueños, nena.
Y yo le doy la razón y le canto bajito la canción de Serrat, porque siempre me he sentido “como un gorrión”
…Y le da pena el canario
pero no envidia a un halcón.
Le gusta volar bajito
como un gorrión.
El pájaro tranquilo se apiada de mí y posa para esta fotógrafo de pacotilla, que sigue disparando su cámara en automático, como si la tecnología se hubiera congelado el día que ella sacó la primera foto con su cámara Agfamatic 508 pocket, de eso hace ya más de 35 años.

 -Pues para quieto yo, me dice el conejo perchero rodeado de flores de plástico sin apartar los ojos de su paseador, que lo saca a airearse en el carrito engalanado.
El hombre del jersey jaspeado no busca compasión ni conversación, y sólo tiene ojos para su conejo.
Lo coloca junto a un seto de la Plaza de Oriente y se sienta a contemplarlo mientras fuma con parsimonia. A su lado hay un platillo para la colecta, que nunca mira cuando hay cerca un posible donante.
 
Estampado animal para la bufanda de la perrita. Siempre me parecen tristes los perros en reposo,  como si añoraran una vida asilvestrada sin correas ni órdenes.
¿O seré yo la que anhelo una vida asilvestrada?
Mi psicoanalista ha tirado la toalla, dice que lo mío no tiene remedio. Que soy aburguesada en los gustos y salvaje en los sueños. Que sólo soy uno más de los animales domesticados de ciudad.

Pesadilla en mi Cocina



 
 
 
 
Sacacorchos le declara su amor a Cacito, pero ella no puede amarlo…




…porque sigue colada por Rallador Pirata, que se largó detrás de un parmesano que le quitó el sentido.

 
 
Sacacorchos se hunde en la ciénaga del desamor. Pero Cacito le promete que intentará quererlo. Y el abismo se convierte en primavera y…
 

 …para demostrarle su amor, Sacacorchos teje para Cacito un poncho con jirones de nubes blancas.
El amor inunda mi cocina hasta que…
 
  Multiusos se declara con pasión a Cacito y le promete aventura, riesgo, risas y sorpresas y no esas cursiladas de ponchos de nubes. 

Cacito se agita, duda, mientras Cazo y Cucharón se bañan desnudos en la sopa…
 
Las Tijeras le cortan el rollo al Pelador que se ha puesto pedante con sus habilidades…

…y las Cacerolas tiran por la ventana a la Olla Rápida; el Exprimidor patea a los limones…
…al mismo tiempo que los Palillos practican el vudú con las patatas y el Wok hace taichí al borde de la encimera…

Pero la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia ha sido la Nexpresso que exige que sea el dedo de George Clooney quien le encienda el botón o se declara en huelga de cafés cortos e intensos como a mí me gustan.
No aguanto más. Mientras encuentro un chef que no esté haciendo un programa de TV que restablezca el orden en mi cocina…,
…me voy con el Imserso a Benidorm, a pensión completa, que me han dicho que es como New York pero en castizo, y me queda a tiro de piedra.    
Auf Wiedersehen,colegas

(Clica en las fotos si las quieres ver más grandes)

Los zombis de mi ciudad

No sabemos cuándo expiran los corazones de las personas que vagan por las calles de nuestras ciudades. 

No sabemos qué parte de sus emociones siguen vivas. Ni en qué momento dejaron de soñar y recordar.
Pasamos a su lado ignorándolos, avergonzados, pero también muertos de miedo por si nos contagian su miseria.


Los zombis de las papeleras tienen apariencia de vivos, no van desharrapados y no duermen en la calle. Suelen ser personas mayores, solas, con una pensión mísera.
Nos incomoda verlos con el brazo dentro de las papeleras tratando de palpar a ciegas algo que merezca ser rescatado.

Los zombis exploradores pasan desapercibidos durante el día, pero al caer la tarde se mueven entre los contenedores de residuos y los cubos de desperdicios comunitarios con la tenacidad de los aventureros.
Dominan el arte de encontrar comida, algo qué reutilizar o vender.

Los zombis terminales ya no vagan. Son náufragos de asfalto anclados a una esquina o portal. Apenas comen. No hablan, ni te miran ni hacen el gesto de pedir.
Conjuran su maldición de zombis invisibles con vino barato o la locura.
Los zombis primerizos, recién vomitados por la injusticia, la indiferencia y la mala suerte, todavía mantienen su apariencia de vivos.
Te desafían con la mirada. Te recuerdan que estás hecho de los mismos materiales que ellos, que sólo tienes que medio morir para convertirte en un zombi con un solo objetivo: sobrevivir.¡Qué paradoja! 
¿Te gustan las películas de miedo? Pues ahórrate las palomitas y date una vuelta por tu ciudad, los zombis están por todas partes.

¡Feliz Halloween!
 
Nota: a raíz de un comentario de Virgi, busco la historia de Miquel Fuster, que desconocía. ¡Uf! oírselo decir a uno de ellos es mucho más terrible que imaginarlo.  
"Es algo trágico y terrible transitar entre la gente y comprobar que lo único que encuentras es desprecio, miedo o compasión. Es entonces cuando te das cuenta de que eres un cadáver sin sepultar. El mundo va anunciándolo con sus miradas".
Miquel Fuster, dibujante de comics, 15 años en la calle. http://miquelfuster.com/

 
 

Todas queremos ser Houdini

 

Todavía en pleno siglo XXI y en lo que llaman pomposamente el mundo civilizado (más allá, es el infierno), los roles sociales de la mujer tienen tantas capas, cadenas y llaves que muchas veces desearíamos ser Houdini para liberarnos y desaparecer.

¡Qué exagerada!, dirán esas mujeres que son femeninas, pero no feministas (Qué frase tan estúpida, santo cielo).  

Tenemos que ser bellas, misteriosas, pacientes, madres incondicionales, amigas, amantes, enfermeras…,

…esquivas y complacientes, altivas y sumisas, putas y santas, tranquilas y energéticas…

Sólo por ser mujer, cualquiera puede cuestionarte, esquilmar de tu salario un 20 o un 30% por el mismo trabajo, juzgarte, humillarte, maltratarte o liquidarte.
 

Si sueñas, eres una ilusa, si no, una amargada. Si te dedicas a tus hijos con más energía que a tu profesión eres una maruja. Si haces lo contrario, una egoísta desalmada.

 

Nosotras, a cambio, sólo pedimos a nuestra pareja que sea tierno, inteligente, que tenga sentido del humor y, en mi caso, que sea de izquierdas. No podría amar a alguien que vote a la derecha. Aunque si es inteligente debería venir de serie.

A nuestros hijos, que traten de ser felices.
 

Y a nuestros empleadores, gobernantes y demás autoridades, que nos apliquen los Derechos Humanos sin tener en cuenta el género o que nos dejen en paz y no traten de “protegernos” con leyes a la medida de su cortedad y misoginia. Ni de definirnos.
 
¿A qué es fácil? Y es que, digan lo que digan los machistas descarados y encubiertos, somos unas buenazas y así nos va.

Madrid en automático, Sol, Lavapiés y Retiro

 “Entre las muchas formas de combatir la nada, una de las mejores es hacer fotografías.” Julio Cortázar 


¿Dónde está Dora la exploradora?, Sol
No sé si nos amontonamos para no sentirnos solos o para no oír el eco de nuestro silencio interior.

Sea como sea, a los madrileños les gusta juntarse en la calle todos al mismo tiempo. Creo que usan las casas sólo para dormir.


Los abuelos se pelean, Sol
  El hombre de la boina es de ideas republicanas y pertenece al colectivo “Abuelos en Lucha por sus Derechos”.

El señor de las mallas rojas y culito respingón defiende a los golpistas que ganaron la guerra española del 1936 y, a pesar de su vestimenta, es muy conservador.

Los dos tienen la misma edad, pero parece que ni los mismos ideales ni el mismo estilista, claro.



La fiebre del oro, Sol

La fiebre del Oro en el Centro de Madrid me desconcierta. Todos quieren que les vendamos el Oro, pero ¡¿qué oro?!
 

¡Justicia para las víctimas del franquismo ya!, Sol
Reclaman justicia, compasión y respeto para los 150.000 desaparecidos forzados de la Guerra Civil, que todavía están enterrados en las cunetas.

Los dos grandes partidos políticos de España, uno por cobardía y el otro por ideología, miran hacia otro lado.


Simetría del amor, Lavapiés
El lenguaje del amor. La posición de sus cuerpos nos cuenta que se aman.
 

La sonrisa, Lavapiés
 Me pilló encuadrándolo y en vez de enfadarse me dedico esta hermosa sonrisa. Qué oportuna su mano haciendo de sombrilla en su cara, casi desdibujada en mi objetivo por el juego de luces y sombras.
 

El hombre pájaro, Retiro
El hombre que cada tarde da de comer a las palomas y a los gorriones cerca del Estanque del Retiro, se mueve como si estuviera a punto de echarse a volar.

Deportista chic, Retiro
 
Y así, con mi cámara en automático, paseo por Madrid tratando de descubrir la ciudad a mi manera, porque, como dice Susan Sontag...
...“la fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.”
Vale, las medias se las he añadido yo, pero es que cuando vi sus piernas tan bien torneadas las imaginé con estas medias, de rejilla para que no le dieran calor.
Las fotos se amplían si clicas sobre ellas

Madrid en construcción, las pasiones y el sentido de la vida

 
El hombre es un ser inacabado, un enigma que se mueve entre la insatisfacción y el deseo.
 
Es un misterio que la primera necesidad del hombre sea buscar la felicidad y encontrar sentido a su existencia.
 
Y para misterio, el mío que me ha dado por fotografiar con pasión Madrid en obras: andamios, escombros y las mallas que envuelven los edificios en construcción, heridos o abandonados.
 
Pero ya lo dijo Oscar Wilde “las mujeres están hechas para ser amadas, no para ser comprendidas”
Y si veo belleza o me seduce Madrid en construcción, no le busques sentido… siempre he sido rarita.
 
Aunque ser raro sea un concepto estadístico y lo que me haga trepar a los andamios sea un truco de mago para no perder la esperanza o…
…me ocurra como a Confuncio, que compraba arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. 
 
¿Qué son las pasiones reales o inventadas? Algo con lo que entretener la mente para olvidarnos de que estamos condenados a desaparecer; algo para engrasar el corazón y que no se nos pare de espanto.
 
Pero lo más probable es que no sea nada tan rebuscado y sólo confirme lo que afirmaba Voltaire:
 “Yo, como Don Quijote, me invento pasiones, para ejercitarme”…
 
…o que me ha dado por ahí, porque me voy acercando a la edad de la jubilación, y todos sabemos que a los jubilados les fascina mirar obras. Y a mí, encima, fotografiarlas.  

Otoño en Madrid (primera toma)


Mariluchi embarca en  el vagón 4020 que indica su etiqueta. Ventanilla superior, destino: Arca de Noé.

Disfrazada de paquete postal, la jirafa suspira esperanzada y sonríe bajo la mordaza de papel que la envuelve.

Positiva y naif trata de comunicarse por telepatía con el marinero universal: “Noé, cielo, no te marches sin mí”.   

Hay un ligero temblor en el tacón izquierdo, cuando las deportivas plateadas se acercan. A dos centímetros del asfalto, el tacón derecho levita con melancolía equilibrista. Amor a ras del suelo.

Pero sus dueños pasan de largo ajenos al flechazo.
A la vuelta de la esquina una zapatilla plateada se abre en canal, la otra pisa una caca de perro. Enfadado el portador, las arroja a una de las escasas papeleras que hay en Madrid. Entra en un Chino y se compra unas chanclas Havainas de imitación.

Mejor morir de amor, que no haber amado nunca.  

Cuando llega el otoño, las sombrillas se recogen en los soportales como monjes cistercienses. Rezan o dormitan pegadas a los muros.

Me conmueve su porte resignado. Siempre creo que me miran y me van a desvelar un misterio por la abertura negra de sus capuchas.
 

El influjo del otoño ha disparado mis sueños, que vagan a su antojo y se dejan fotografiar como espíritus aventureros entre las patas del caballo del Señor Rey Don Felipe III.

Volved a mí, les digo, después del clic. Y ellos se burlan de mi extraña melancolía, y se van a grabar un programa de sustos, con Iker Jiménez


Cae desmayada sobre el capó del coche. Tiembla un segundo. Percibo el leve crujido de la savia secándose en sus venas y musito un Réquiem por las hojas caducas que mueren en otoño.

Un golpe de viento hace que vuelva a volar, como una mariposa herida, antes de estrellarse contra el asfalto.

No es personal, le digo, es el otoño. 

La niña que llevo dentro o Mari Tere está linda la Mar

Autorretrato

Cuando tenía 7 años, decidí partirme en dos. Desde entonces, Mari Tere y yo somos un binomio (+) (-) separado por un cuerpo.

-No te preocupes, yo cuidaré de ti -le dije entonces a la niña que llevo dentro, secándome las lágrimas de un manotazo.

Mari Tere es intrépida, aventurera, alocada, es mi energía, mi parte tierna, mi equilibrio.

Ahora ella cuida de mí.
 
 Cuando siente que me agriso, que me oxido, que tengo telarañas en la azotea o se me enmohece el corazón…
 

…Mari Tere me susurra: recuerda, “hay otros mundos pero están en éste”

Ella es capaz de encontrarlos y arrastrarme a esas realidades paralelas.
Me adentro en su Twilight Zone, en su dimensión desconocida, en su balneario mágico, y a mi regreso me siento ligera y audaz.

 


No soporto el calor y, encima sin vacaciones, me quejo. Y ella me lleva a refrescarme en los aspersores de los parterres de la ciudad.

Ay, Mari Tere, debe estar linda la mar… y tu perro Telesforo me hace reír con su cuerpecillo de salchicha y su pelota amarilla como los pollitos en primavera.

Recuerdo cuando queríamos ser indios del Canadá, qué tiempos de oscuridad aquellos, Mari Tere… 

(la foto de la foca para hacer el fotomontaje es de internet)
 Y a Canadá que nos vamos, pero ya no queremos ser indios de las praderas, sino salvar a las focas, que los hombres matan a palos, a pesar de sus ojos tiernos, a pesar de que son bebés preciosos e indefensos y la humanidad entera pueda prescindir de su martirio.
 
Ay, Mari Tere, el hombre es una bestia… Así que no me dejes

 

Anda, ve y recorta estrellas de la azul inmensidad para hacernos pendientes y abalorios. Carga tu barquito de papel de caracolas rumorosas que nos cuenten con qué sueñan las sirenas…
 

…Pregunta a Neptuno por qué la luna riela y en la lona gime el viento. Qué hace rugir a las olas y voluble a la marea.

Mari Tere, ¿está linda la mar…? Y ella me contesta viento en popa a toda vela:

…qué es mi dios: la libertad,

mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.