TRANSLATE

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
AVISO PARA NAVEGANTES: queridos amigos y bloguers, puede que estéis recibiendo comentarios en el blog con mi nombre o con links que se direccionan a mis blogs o a blogs cutres creados para la ocasión. Son falsos y no tienen NADA que ver conmigo


El origen de mi extraña melancolía

 
-Esta niña es una lunática o algo peor- cabeceaba la monjita, conjurando con la señal de la cruz mi respuesta y dándome a besar su crucifijo, que yo apenas rozaba porque olía a sopa y mocos.
-No puedes ser espadachín,  de ninguna de las maneras, niña. Eso son paparruchadas.
-Pues indio del Canadá –insistía yo.
Mis dos únicas alternativas de futuro a los ocho años.
-No sé que voy a hacer con ella-decía mi madre, por decir- Está siempre en las nubes.
Y a mí me parecía que aquellos adultos eran unos extravagantes aburridos, que preferían que fuera secretaria o enfermera, como mi madre. O criada, como me aconsejaba la monja. Como niña pobre y rural, mi destino natural en aquella España de los 60.

 
Para espadachín, me entrenaba por los largos corredores del colegio, cortando en pedazos con mi espada imaginaria el aire rancio de tanto rezo.
A un silbido, acudía mi corcel y juntos saltábamos desde el campanario y marchábamos a galope, a desfacer entuertos, por esa Castilla que era tan ancha, según mis libros de texto.
 
Para indio del Canadá tenía las praderas del recreo y la sombra de la higuera. Cerraba los ojos y acunándome a ritmo de tambores, dibujaba con señales de humo un ese o ese para espantar mi soledad de niña.
-¡Lunática!
-¿Es a mí?
Y me reía apuntando con mi flecha al hombre blanco, que quería arrebatarme el horizonte y la inmensidad de las praderas para arrastrarme a su mundo pequeño, casposo y oscuro, lleno de supersticiones y normas absurdas.
Puede que ese sea el origen de mi extraña melancolía.

Baryshnikov y el sueño del bailarín chino

Clica en la fotos para ampliar

Hago la foto sin pensar mucho, a ver qué sale. Estoy a punto de cruzar, cuando un papel blanco se arroja a los pies del autobús…
 …El papel desesperado conecta mi mente con el bailarín chino, que algunos conocéis. Lo rescato de mi blog de fotos y lo traigo al Almacén.
Lo dejo haciendo estiramientos con la pelota de tiza del niño amarillo, mientras cocino un sueño a su medida que empieza así: 
Erase que se era una desapacible noche de invierno. Un autobús y un montón de personas que vuelven a sus hogares cansadas y un poco aburridas de la rutina.  


El pequeño bailarín ha logrado escapar del cubo de basura. Se sacude las pelusas y se libera de una monda de naranja enroscada a su cintura como una pitón hambrienta.
El frío desciende por las fachadas y el bailarín se estremece, maltrecho y desencantado. La indiferencia ante su Arte lo enfrenta con la verdad desnuda, aunque se rebela.
-      No soy sólo un mísero papel abandonado. ¡Tengo sueños!le dice a la colilla despeluchada que lo mira con hastío desde un alcorque anegado.
Tiene un plan. Algo arriesgado, pero ya lo dijo Nietzsche…Sin arte la vida sería un error.
Calienta en el borde de la acera. Y con una pirueta y un elástico salto se lanza. El autobús frena a pocos centímetros de su frágil cuerpo.
El bailarín sangra frambuesa para poner una nota dramática de color a la noche, los viajeros se arremolinan en las ventanillas. Algunos con curiosidad, otros morbosos.
Por fin tiene su público.
El bailarín chino danza y danza iluminado por los faros. El asfalto tiene brillos de fiesta. La luna, en cuarto creciente, se ríe como una raja de sandía plateada.
El hada de los gatos callejeros, que el azar hizo que pasara por allí, se apiada del pequeño bailarín. Saca el elixir que lleva en su bolsa para las emergencias de la vida. Lo destapa con un plof y después de echarse unos tragos…
…extiende su mano hacía el danzante y recita su conjuro:




Pimpinella anisum,

Del Mono o de Chichón,

¡¡te ordeno papelillo

 que seas para siempre

Mijaíl Baryshnikov

Y desde entonces, las gentes cuentan que cuando llega la noche y las luces tintinean en la ciudad, aparece un bailarín con un cuerpo diseñado para el goce de los sentidos dibujando en el aire todos los grandes saltos del gran Baryshnikov

¡Shsshshsss! Que nadie rompa el engaño, es lo que tienen los sueños, que, a veces, se cumplen.


Spiderman, las sardinas arenques y el bocata de calamares

 
 
-Ay, qué rollo mi vida, cuantas cosas haría, si yo fuera rico… ¡Que cansino!
Sé agua, criaturita, y adáptate a tu recipiente, o sea, a tus circunstancias, y móntate tu propia aventura.
¿Qué no sabes cómo? Te cuento una de las mías, castiza y low cost.
***

Para estimularme, consulto la Guía de Vías Verdes que custodia el bueno del Dientes. Caigo en la cuenta de que ni tengo coche para llegar hasta ellas ni dinero sobrante para alquilar uno. Ni tanto tiempo libre para seguir cualquiera de las rutas.
¿Me deprimo? Noooo. Me abrigo, calzado cómodo, cámara de fotos y guantes con los dedos cortados para facilitar el clic.
Callejeo algo más de media hora, hasta llegar al mercado de San Miguel. El edificio es de cristal y hierro, una maravilla, y está siempre muy animado.
Te puede parecer una locura, pero aquellas sardinas se cruzaron en mi camino.
No soy una desalmada para ignorar su mirada de angustia. Tampoco una experta en lenguaje corporal, pero tengo un radar para detectar el desasosiego. Y la señal de desasosiego en aquella barrica era más potente que la cobertura de mi celular. 
Aja, ahí estaba el intruso, provocando a mis amigas arencadas
-      Os van a retirar del mercado, sardinas oxidadas, que estáis más pasadas de moda que el miriñaque,  y ahora lo que se lleva es un seguro servidor…
Mira, el bocata de calamares cometió el peor error de su existencia, se puso a cantar zarzuela, contoneándose por el borde de la barrica…
Pichi es el chulo que castiga
Del Portillo a la Arganzuela,
Porque no hay una chicuela…
Que me perdonen mis paisanos, pero no soporto la zarzuela, así que lo agarré sin miramientos con las dos manos.
Los calamares chillaban, el pan se desmigaba pidiendo clemencia, el aceite me chorreaba por las muñecas. Iba a pisotearlo con mis botas del 41, pero una vocecita en mi interior, que venía de muy antiguo, me lo impidió:
-La comida no se tira, tira, tira, tiraaaa…
…que no quiera ser amiga de un seguro servidor- seguía dando la barrila el bocata entre estertores. 
-¡Que te calles! o no respondo.
Era hora de volver a casa, pero ¿qué es una aventura sin héroe? Y a él lo encontré en la calle.
Y así fue como Spiderman probó el bocata de calamares por primera vez, mis amigas las sardinas siguieron siendo la tapa favorita del puesto del mercado y yo me volví a casa con esta aventura en mi memoria que alegrará mis días más sosainas... y espero que el tuyo hoy.
Y lo mejor, no me costó ni un euro.

Historias de invierno. Sólo quiero que me escuche

De la esfinge a la caja de caudales hay un hilo tenso
que atraviesa el corazón de todos los niños pobres (Lorca


Me sale al paso un chico menudo, veintitantos, poco abrigado para el frío de enero en Madrid.  Tiene un poco afectada la movilidad, por alguna causa no visible y eso podría dar la falsa idea de que está borracho.
-Disculpe, señora, no quiero dinero, sólo quiero que me escuche.
Me paro.
- ¿Puede comprarme algo de comer ahí? - señala una tienda con pastelitos, bollería y bebidas.

- Sí, claro, ven y elige lo que quieras.

Entramos. Me sale la vena maternal y trato de incitarlo a comerse los bollos más grandes del expositor, bollos increíbles con cubiertas de chocolate o bañados en algo rosa que yo sería incapaz de digerir.

Valora la mercancía expuesta sin prisas, y acaba eligiendo una pequeña tarta de nata cubierta de almendras.
- La nata llena, me dice. Me basta. Es que si como mucho, no me sienta bien.



Me lo cobran a precio de turista, debe ser porque llevo la cámara colgando.

El chico me desea un feliz año y me dice que nunca me olvidará.

Toma la iniciativa de besarme y a mí me enternece. Nos besamos a la española: intercambiando dos besos, uno en cada mejilla.

Tengo un olfato excelente y confirmo que no bebe, aunque si lo hiciera, no soy nadie para juzgarlo.

Lo dejo entibiándose al sol, comiéndose en la acera su pastelito a pequeños bocados.  Me voy con un nudo en la garganta y me siento mal por no haberle dedicado un poco más de mi tiempo.

Tal vez, si lo vuelvo a encontrar le pregunte cómo se siente, si tiene madre… frío, si necesita un abrigo o si quiere que nos sentemos a tomar un café en algún lugar agradable y calentito.

Tal vez, le incomoden mis pretensiones de “buena gente” y sólo quiera que le solucione su desayuno sin más historias.

Ocurrió en Madrid, a las 10:30 de un día muy frío de invierno.

Madrid y sus circunstancias… (obvias) en tiempos de crisis

 
Aquí nos tenéis con un coleguita en el metro de Madrid. Tesa nos ha mandado a conocer la ciudad mientras instala el Almacén en la capital.

Niño amarillo está flipando y sólo repite con su eterna melancolía “hay otros mundos, pero están en ésteQué país, qué paisaje, qué paisanaje…”

 
Que sí, le digo, que aquí venden cerveza para perros. Y hago clic con la cámara vieja de Tesa para dejar constancia gráfica del descubrimiento.
La birra perruna es cara, la verdad. Un lujo al alcance sólo de chuchos con posibles.

 
Con la crisis no se ven muchos adornos en las fachadas, pero cazamos a estos Reyes Magos en apuros.

Parece que el niño del 7º ha pillado a Melchor por la cintura con la ventana batiente, y dice que no lo libera porque es un Rey nefasto, que se lo ha oído decir a su madre.

Gaspar se ha quedado sin riego en la cabeza con la postura de escalada forzada y empieza a tatarear La Internacional.

…Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la Internacional…

Madre, mía, la monarquía en plena decadencia y yo con estos pelos…

Baltasar pasa de todo, porque está harto de que los niños lloren o pregunten si mancha cuando les toca hacerse la foto con el Rey negrito.


“Por circunstancias obvias lo doy por…” Ya empezamos pervirtiendo el lenguaje, señor tendero. No lo da, lo vende.

Pero a los de este Almacén nos ha robado el corazón con ese paréntesis en (obvias).

¡Qué tacto para no decir la palabreja de turno y no ir de quejica paliza!

Tendero for president!
Y que destierren al pasmao que nos desgobierna, que encima nos dice que el 2013 será peor. ¿Peoooooorrrr? ¿Comparado con qué?

El niño amarillo os deja uno de sus subrayados. Esta vez de Aristóteles:

La esperanza es el sueño del hombre despierto

Crónica de Gato enviada desde Madrid a ritmo de chotis

Barcelona, destino Madrid.


 
¿Cómo? ¿Que allí no hay playa? Vaya, vaya…

Nos vamos a vivir a Madrid y cierro “El Almacén” por mudanza

Es un cierre temporal hasta que organice el traslado Barcelona-Madrid, componga mi nuevo hogar y la armonía se instale en mi chaveta.
Ahora, mi casa, la que voy a dejar, y mi cabeza, la que espero no perder, están en estado caótico.
Sé que añoraré mucho Barcelona, pero voy siempre donde el corazón me  llama. Y ahora toca la capital y estoy ilusionada. Me estimulan los cambios y además éste es muy especial para mí, ya que mi hija va ser mamá en febrero.



Ya tenemos piso en Madrid, pero necesito hacer de él un hogar. Y eso requiere bastante energía y tiempo.
Nos queda lo peor… empaquetar, trasladar, desempaquetar, medir, montar muebles, recolocar… ¡Uf! No quiero ni pensarlo.
Así que, ¡hasta el 2013!...
...si es que algún cenizo, predicción maya, extraterrestre, extracorpóreo, ente o los que nos desgobiernan y nos despellejan no la han liado parda.
 Espero encontraros de nuevo en este Almacén de los días perdidos a mi regreso.
Muchos besos.

Yo sueño ¿Tú sueñas? Nosotras soñamos (1)

 
¿Para qué sirven los sueños?

Los sueños sirven para mejorar el ánimo, para parecer más guapo, más aventurero, menos aburrido... Para escapar de la rutina…
 
Los sueños generan anticuerpos que mantienen la mente sana. Y están al alcance de cualquiera. 

En los sueños podemos hacer y ser quien queramos ser, sin miedos, tradiciones o religiones que nos encorseten. Por eso yo sueño...
 
... ¿Tú sueñas? Mis Nenas sueñan…


Nena y el pollito que ponía huevos de costura

Nena encuentra en la trastienda un acerico con forma de pollito.
Un pollito con acupuntura de agujas que desafian a Nena con sus ojos desenhebrados. Pero Nena no se deja intimidar por sus miradas huecas y libera al pollito de su carga de acero.
El alfiletero, agradecido, anida entre los hilos de colores, y empolla dos huevos de costura entre los corchetes por pareja y las tiras de velcro, que bailan el chotis ajenas al ris-ras de una cremallera burlona en desuso.

A Nena le conmueve el instinto paternal del pollito de trapo, que incuba con mimo su puesta, mientras juega con Nena a...
... 1, 2, 3 el escondite inglés.

 
(Si no te acuerdas o desconoces  el origen de Las Nenas clica en el link)

Nos estáis tocando las gónadas por encima de nuestras posibilidades


 
España es uno de los países europeos con mayor tasa de pobreza, sólo superado por Rumanía y Letonia.

En España hay más de 11,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social

Casi 6 millones de españoles en edad de trabajar están en paro

La brecha entre ricos y pobres es ya abismal. La crisis ha creado una nueva categoría: “trabajadores pobres” con salarios míseros, sin derechos laborales y nula perspectiva de mejorar.

 
Cada día se ejecutan en España 532 desahucios; 532 familias abocadas a la exclusión social, a los que el Banco no sólo roba su casa, sino que no les perdona la deuda.
 
Se recortan 10.000 millones de euros en Educación y Sanidad.
 
Las listas de espera para operarse han aumentado un 172%...
 
Y no sigo para no deprimirme ni deprimir a los lectores.
 
Así que Señor Montoro deje de ser tan cínico. No se ría de nosotros y no se le ocurra volver a decir con tanta desvergüenza que…
Son los Presupuestos más sociales de la democracia”
Usted es un amoral.

Sé que intentan desmoralizarnos y llenarnos de miedos para convertirnos en peleles fáciles de manejar para sus intereses de negocio.

Pero no lo van a conseguir. Estamos cada vez más indignados. Nos avergüenza que el destino de nuestros hijos y nietos esté en sus manos corruptas. Estamos más que hartos de su desfachatez e inoperancia. Cualquier día reventamos, porque, no se si ya se lo había dicho, pero…

…nos estáis tocando las gónadas por encima de nuestras posibilidades de aguante.

MaxMad en: Lo peor. Salvando "al Dientes"

 
Aquí me tenéis después de viajar hasta la playa en el bolso de la jefa para fotografiar la historia con el argumento más idiota que se le ha ocurrido.

 
Se supone que soy un héroe ecologista que voy a liberar a la cría del último dinosaurio vivo que está a punto de zarpar en un velero, donde lo cortarán a  cachos para clonarlo como si fuera la Oveja Dolly

La jefa No hace fotos del puerto deportivo, porque hay gente en bolas y no quiere que la linchen por mirona textil.

 
Liberar al Dientes ha sido tan fácil que más que una aventura parecía un recorte del Gobierno. Ahora lo tienes, ahora no lo tienes. ¡Toma esa!

Los científicos tenían tal cogorza de sangría con tropezones fruteros, que me han bastado dos hostias bien dadas para dejarlos fuera de juego.
 

Lo peor ha sido que la bestezuela se ha encariñado conmigo y se ha empeñado en pasear el careto, y la jefa, que…

anda, mi héroe, no seas agonías y dale un paseíto por el espigón al Dientes, que lleva muchos días encerrado.


Total, que ya me veis haciendo de canguro. Se supone que soy un tipo duro, un héroe…
Tuve que comprarle todos los globos, con la miseria que cobro como becario y héroe: 5 euros a la semana, con pagas y vacaciones prorrateadas.
-No te quejes, MaxMad, que mira que feliz está Dientes con sus globos.
 
Él contento, y yo sin un euro. Así que cuando se ha emperrado en lo del TrinaNaranja del señor vestido de blanco, no me ha quedado otra que delinquir.

 -Lo quiero, lo quiero, lo quiero… berreaba el Dientes, con unos lagrimones, colegas… que ha hecho navegable el espigón por un rato.  

 
-Que conste que primero se lo he pedido con educación, jefa.
-Él, hombre malo, yo llamar policía…

Pero al final la jefa le ha contado un rollo del dinosaurio abandonadito, de mi educación precaria… y la señora, emocionada, ha sacado del bolso unos ganchitos para el Dientes de propina.

Total, colegas, que al Dientes se le ha descompuesto el vientre y no veas la que está liando. ¡Plasta de dinosaurio!


(Voz en of)    

MaxMad, cielo, creo que a Dientes se le ha vuelto a escapar… Anda, mi héroe, tráete unos pañales y la fregona.

Un pretoriano catalán sorprendido infraganti



Soldado pretoriano catalán sorprendido en el balcón de su casa con la bandera independentista  junto al recogedor de pelas (euros ahora) secándose al viento (MaxMad)
El Mundo, ha publicado  un artículo de opinión en el que el ¿periodista?, Juancho Armas Marcelo, aportando pruebas de su erudición, deja caer…
que los tataratataraabuelos de los catalanes mataron a Jesús, el hijo de Dios. Le rajaron el costado (supongo que para vender la sangre) y luego se repartieron su túnica
Después de recuperarme del soponcio, he mandado a mi becario MaxMad a  investigar:  
A pesar de su inexperiencia y su masa muscular, que le comprime el cerebro, pero no tanto como a otros, ha conseguido sorprenderme con este revelador  documento gráfico que les muestro en exclusiva.
Juzguen ustedes.


MaxMad, un héroe reciclado

 
 
Me llamo MaxMad y no soy un sentimental. Así que me salto los preliminares babositos de abandono, caída y salvación de todo culebrón que se precie y vamos a lo que vamos.   

Un niño caprichoso jugó dos veces conmigo y me olvidó en el cajón de las barbies. Mi aburrimiento con esas anoréxicas cursis fue total. El pasmao del Kent me ponía de los nervios con sus miraditas y sus intentos de competir con sus pectorales de batracio hervido con los míos de pura roca.

No viene a cuento cómo acabé en el mercadillo de cosas usadas más famoso de Barcelona. Donde raramente ves un niño. Por lo que, que te  rescaten del montón de basura expuesta, depende sólo del capricho de algún friki o chalada como Tesa, que me compró por 4 euros después de un regateo vergonzoso.

Lo primero que hizo al llegar a casa fue bañarme en Fairy y dejarme secando al sol, "para que se achicharren las bacterias", dijo.


Al día siguiente me metió en su bolso junto a un dinosaurio de goma, con más dientes que teclas tiene un armonio, y nos fuimos a la playa.


¡Qué vergüenza, colegas! Pero ella a lo suyo.Ni se inmuta.

Ahora anda eligiendo las fotos para su próximo frikikuento, conmigo de protagonista, claro.

Confidencia susurrada:

Que quede entre nosotros, pero que una mujer más que hecha, casi pasada, siga jugando de esta manera, muy normal no es.

Creo que, como ha tenido una infancia cutre, pues eso, que ahora en vez de darle al trauma y a las pastillitas de colores le da a la chaladura infantiloide.

Si es que hasta se ríe sola… y me habla…

-        Anda, guapo, pon cara de machote y deja que el dinosaurio te muerda un poco la gabardina.

 
(Continuará)

 

Tocata y fuga de un corazón abandonado

 
El corazón de esta historia es de un ser que tiene las emociones arrumbadas entre miedos y expectativas de loterías y milagros. Un quejica con la experiencia vital de una ameba.
Un domingo, aprovechando que el recipiente se encuentra desparramado en el sofá con el dedo pegado al mando de la tele, el corazón se abre paso a través del ombligo.
Ya fuera, tapona el túnel de fuga con un garbanzo seco que ha encontrado debajo del cojín. Seguro que el muermo ni se dará cuenta del cambio.
Corre por el pasillo de puntillas. Abre el balcón, se asoma… ¡Qué vértigo!, piensa un poco mareado.
Esnifa albahaca y cebollino para animarse, y sin más pensamientos ni filosofías se lanza al abismo.


 
El corazón se recompone del rebote entre ayees, uffs y uhmnms…
Ya en el asfalto, esquiva una colilla encendida y está a punto de perecer aplastado por unos percherones que pasaban por allí.

El corazón avanza pegado a la pared, decidido. Porque una vez oyó decir a alguien “que el paraíso está a la vuelta de la esquina”
Al corazón se le acelera el ritmo cuando al doblar la calle avista a estos dos seres.
No sabe si será el Paraíso, pero necesita reponer fuerzas y empezar de algún modo a buscar a alguien que lo utilice a tope.  

Pega su anuncio en la pared y con suavidad baja hasta el pecho del durmiente. Allí, acunado por los suspiros felices del perro, se queda dormido.

-      Paraíso, emociones…¿dónde estáis?- murmura en sueños el corazón

El perro, en duermevela, se ríe por lo bajini, porque él sí sabe dónde está el Paraíso. Justo en ese momento, en el perímetro del abrazo que lo envuelve.

¿Las emociones? ¡Anda que no hay dónde elegir! – piensa el perro- Pero no se quiere desvelar del todo confeccionando una lista…, que mientras se perdería el disfrute de esta siesta confortable y amorosa.

  Y yo, después de conocer esta historia, me pregunto: ¿se sentirá abandonado mi corazón? ¿Peligra el nudo de mi ombligo? ¿El otoño agudiza mi chaladura?

Seguro que cuando tenga las respuestas, alguien me cambiará las preguntas. ¡Qué vida ésta!