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“Yo dejo que la cámara capture lo que quiera… allá tú si no me crees, no es responsabilidad mía” (Hiroshi Sugimoto)

14.11.11

Historias mínimas Lisboetas, segunda


“A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza…
…Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás.” (Bonjour Tristesse, de Françoise Sagan)

En un café de Lisboa, otoño 2011
Dejó el paraguas negro con empuñadura de madera barnizada en la entrada y se trajo a la mesa dos gotas de lluvia en la esfera del reloj, entre las nueve y el cuarto.
Esperó paciente a que retiraran el servicio anterior. Nuestras mesas estaban pegadas, pero él no sentía ninguna curiosidad vecinal.
Miraba más allá del día nublado, del vaho de las ventanas, de los grabados en las paredes que evocaban aventuras coloniales; de los espejos y de las lámparas de bronce del café.
De vez en cuando sonreía contenido, y sus ojos se achinaban dándole un aíre pícaro de galán.
A veces movía los labios como si rezará o le hiciera confidencias a su yo de ahora, más viejo y más solo.
Por fin el camarero, lo avistó. Un vaso de agua y un café.


Pagó con una moneda que dejó justo en el centro de la palma del camarero. Lo hizo como los ciegos, repasando con los dedos los contornos del dinero y de la mano del empleado que se dejaba hacer.
Fuera seguía lloviendo y antes de abandonar el café, recorrí con un dedo, como haría un ciego, el mango de buena madera de su paraguas negro, comprobé en mi cámara la foto robada y me perdí entre las hordas de turistas del Chiado.

10 comentarios:

Mos dijo...

Un personaje propiamente de café, de café lisboeta al que no le hacen falta las compañías.
A ver si es que estaba en trance. No en un trance esotérico, más bien diría yo en un trance poético, o literario, o nostálgico como de saudade y lluvia y café y bohemia. No sé. Lisboa es así porque así son sus habitantes. Mientras, los turistas, guardan en su memoria esos instantes y palpan la madera del paraguas para transmitirse un poco más la idiosincrasia del caballero. También con su cámara para inmortalizar el momento.
Lisboa me sabe a mar, me huele a mar, a lluvia, a fado, a nostalgia, a tristeza dulce, a...

Un abrazo de Mos desde mi orilla de mar y café.

ñOCO Le bOLO dijo...


· El personaje bien valía la pena. Tu delito tiene el perdón de tus admiradores, que somos Legión (nombre de diablo ¿no?).
En fin, y a la foto, un primoroso texto que no introduce en la sensibilidad del personaje.

· besos perfumados de níquel

CR & LMA
________________________________
·

Cabopá dijo...

Esta historia que hoy nos traes es de una belleza lírica impresionante, como tus como tus fotos robadas

"A veces movía los labios como si rezará o le hiciera confidencias a su yo de ahora, más viejo y más solo".
Este párrafo relata y refleja perfectamente,esa soledad de la edad.

Gracias por traer esa cita de Bonjour Tritesse, creo que todas las de nuestra generación la leímos por aquellos tiempos de deseos de libertad. Al menos así la recuerdo. Creo que la voy a volver a leer un día de estos.
Ya sabes, me gusta venir a verte, a leerte y a mandarte besicos.

Humberto Dib dijo...

Qué buen personaje, uno de esos soñados por los escritores...
Un gran cariño.
HD

elisa gulminelli dijo...

entre ladronas nos entendemos... muy buena la historia!

Luisa dijo...

Hola, Tesa.
Mirando esta fotografía a una comienzan a temblarle la punta de los dedos. Tiene muchas historias que contar. Atrapa.

Buen relato. Cada vez me gusta más lo que me cuentas. Me has llevado de la mano a una urbe lluviosa y nos hemos metido en un bar muy especial, poblado por personajes carismáticos que hablan sin abrir la boca.

Un beso muy fuerte.

Tara dijo...

personajes robados a una historia mucho más vasta, mucho más lluviosa, con ese telón de fado curtido

en Bandah, mi rey tiene viajeros así

Lola dijo...

la intimidad del desconocido, la imagen en blanco y negro, irremediablemente me llevan a Coetzee, con su Hombre lento.

muy chulo el collage con el que inicias el post del día 4, genial,

un fuerte abrazo Tesa,
Lola.

David C. dijo...

que interesante observación de tu prójimo tuviste.

wastedcherry dijo...

Una bella instantánea del alma que no tiene que ver con la visión del turista Chiado; me conmovió y me llevó hasta la mesa del hombre, hasta su soledad de la que también tenté su canto como ciega.