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“Yo dejo que la cámara capture lo que quiera… allá tú si no me crees, no es responsabilidad mía” (Hiroshi Sugimoto)

10.4.11

La rutina y la memoria de los peces


No me pregunten cómo lo han averiguado, pero parece que la memoria de los peces dura sólo 3 segundos, luego olvidan, claro.
Los peces de una pecera hacen miles de veces el mismo recorrido y si les pones un cofrecito de esos simulando una de piratas, en cada vuelta dirán aquello de  Oh, un tesoro, vuelta, Oh, un tesoro, vuelta, Oh, un tesoro…
La pecera de los seres humanos es la rutina. Su tragedia cuando caen en ella es no tener memoria de pez.

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Suena el despertador. Café. Lunes, vuelta al trabajo, un trabajo que no me satisface y que no me atrevo a dejar. La crisis… Yo sí que estoy en crisis. 
Qué cretino es mi jefe y qué ignorante. ¿Por qué lo aguanto? Sí me tocara la lotería… Mis colegas van a la suya, sé que no moverían un dedo por mí, están demasiado preocupados salvando su propio culo.
Vuelta a casa. Hola, ¿cómo te ha ido? Nadie cuenta de verdad cómo le ha ido. La tele, qué cutre, qué rollo. ¿Por qué no la tiro por el balcón y leo un buen libro, escucho blues o bailo la danza del vientre?
Ya casi no hablamos, lo sabemos todo el uno del otro. Qué estupidez, nadie conoce a nadie.
No puedo dormir. Mañana sin falta voy a dar un timonazo a mi vida. No quiero que cuando esté punto de irme al otro barrio mis últimas palabras sean,

“qué desperdicio de vida”

Martes.


Despertador. Trayecto. Trabajo. Trayecto. Tele. Silencio. Insomnio. Pastilla azul. Despertador… miércoles, jueves, viernes…
Sábado. Centro comercial, aperitivo, comida familiar, tele, silencio, insomnio. Whisky. Me olvido de la pastilla azul. 

Domingo… Te miro como si fuera la primera vez que te veo, pero con más ternura y más complicidad. Te dejo dormir un rato más y me voy hasta la playa a ver el amanecer. Desayunamos juntos. Paseamos de la mano y planeamos una escapada. Nos reímos diciendo a la vez, el paraíso puede estar a la vuelta de la esquina, como cuando no necesitábamos casi nada para sentirnos bien.

Mi jefe se ofende cuando le digo que me aburre, que se compre un loro o se tire por un acantilado, que me largo. Mis colegas me vaticinan indigencia, penurias, locura…pero me observan recoger mis pertenencias con un poco de envidia.

¡Rinnnnggggg! ¡Rinnnnggggg!
Oh, el despertador. Lunes. Oh, el despertador. Lunes. Oh, el despertador. Lunes.

24 comentarios:

Tesa dijo...

Hola, Bloguers, ¿qué tal andais de rutina?

Confieso que la temo. Otra cosa es la cotidianidad o "mis rutinas" las que yo me impongo para ordenar mi caos.

Me refiero a esa rutina de hacer siempre lo mismo, que además no nos gusta.

Esa rutina que nos vuelve apáticos para tomar decisiones en el trabajo, el amor, las amistades, decidir un cambio de rumbo...

Gracias por vuestros comentarios.

Muchos besos,

cabopá dijo...

Una foto con mucho misterio, una composición maestra, roza con la perfección...
...Y la memoria de los peces, tema manido y muy recurrente, tu visión da para una larga reflexión...
Besicos

Chus dijo...

Hola Tesa: Cuando he abierto tu post y he visto la foto he dicho oh!!!, me ha parecido sublime. Que foto mas preciosa, menuda artistaza estás hecho.

Estoy de acuerdo en lo de la memoria de los peces, sobre todo para algunas cosas, ojalà los humanos fueramos así, te das cuenta que con ello se acabarían los rencores, las riñas, las envidias, pufff!!!. cuantas cosas se acabarían. Lo malo es que también se acabaría la amistad, la familia, todo, así que no es factible como deseo para el ser humano.

Respecto a la rutina, difiero contigo. Me encanta la rutina y ¿sabes porque?, porque he comprobado que la rutina es una buena señal, la rutina nos dice que todo está igual, que no hay novedad, y por eso me gusta. Pocas veces se rompe la rutina para algo bueno. La mayoría de las veces son acontecimientos negativos los que la rompen.

Yo digo, Bendita rutina!! y que dure mucho.

Besos guapísima

Krust dijo...

... Y es que ya dicen que la memoria es selectiva, por eso los peces olvidan lo superficial y siempre profundizan un poco más en busca de nuevos mundos por descubrir.
¿La pecera humana? Solo estando en perpétuo movimiento, como los peces, se puede disfrutar del milagro de estar vivos. Además tenemos una ventaja: podemos cambiar de rumbo a nuestro antojo, romper en mil pedazos el acuario de la rutina y perdernos en la inmensidad del océano. Deberíamos aprovecharla...

Un beso, Tesa.-

TriniReina dijo...

Hoy te encuentro más filósofa que fotografa:):)

Deberíamos de tener memoria selectiva.
Mi rutina es la doméstica y viendo lo que pasa cuando he de salir de ella(que siempre es para mal) mejor seguir nadando en ella.

Besos

Álvaro Dorian Grey dijo...

Carjo, peazo de web que te has montado amiga, voy a ponerme al día y a cargar pilas con tus fotos, un abrazo
saludos y salud

Samuel dijo...

La rutina es la ruina de la vida!!!. Sin embargo, Tesa, por suerte no somos peces, así que a veces aprendemos y todo, si siempre olvidáramos todo sería fresco y nuevo pero seguiríamos en las cavernas, no habríamos llegado a internet. Yo con las películas a veces sí tengo memoria de pez, es una maravilla, pero si en el día a día siguiera tan pánfilo como hace años... creo que en general tenemos idealizada la infancia, y es la época de la vida en la que los demás toman las decisiones. La tragedia, para mí es quedar atrapado en la rutina. Hay gente que tiene memoria de pez, gente efervescente, gente pez, quizá sean felices a su manera pero todo se les hará efímero y sin raíces, quizá sea otra tragedia, una colección de estampas fugaces pero nada que dure y se afiance. He conocido a gente así. Lo ideal sería tener esa capacidad de asombro y al mismo tiempo la capacidad de aprender de las experiencias, en parte ser un pez, en parte ser un árbol, y al final ser un pájaro y una mariposa, y echar a volar.

La foto es preciosa, Tesa.

Un abrazo.

elisa gulminelli dijo...

no me imagino sin memoria, ni sin proyectos. la rutina puede ser tranquilizante, un tiempo...pero el miedo a los cambios puede hacernos perder tantas cosas buenas que andan por allí, y definitivamente no impide que las cosas malas nos alcancen. un poco de lo conocido, un poco de lo por conocer... esa mezcla de tranquilidad y excitación es lo que a mí más me conviene. besos

Tesa dijo...

Me refiero a esta rutina de la segunda parte. Que al final no me dio tiempo a hacer el fotomontaje y estuve a punto de no publicarla, pero creo que explica mejor lo que quiero decir.

Besos,

ñOCO Le bOLO dijo...


· Debo ser un pez. Cada vez que vengo aquí todo es nuevo y todo me gusta.
Las foto geniales, como siempre, pero eso no lo puedo afirmar ya que no tengo memoria.
El texto, ingenioso, como siempre, pero eso no lo puedo afirmar....
Que blog más interesante me he encontrado. Tendré que apuntar la dirección... para volver.

· besos desde mi acuario

CR & LMA
________________________________
·

Tris dijo...

Por dios, tan lejos de mí, y me has leído el pensamiento. Jajaja

besos

Francisco Machuca dijo...

Me ha encantado,mi querida amiga.Me siento muy identificado.Creo que en mis escritos sobre reflexiones se reduce a eso,a la rutina y las posibilidades que tenemos para escaparnos,es decir,casi nulas.Sinceramente me ha gustado mucho,por momentos creía que estaba leyendo a Michael Ende.¿Has leído Momo?

Besos y un fuerte abrazo.

Luisa dijo...

Hola, Tesa.
Me encanta la foto.
Qué bien has expresado la memoria de los peces. Siempre logras sorprenderme, sobre todo al final. Muy bueno.
Hay mucho que pensar con tus relatos. Creo que es imposible leer algo así y no reflexionar sobre el asunto, porque de una manera o de otra somos el personaje. Sentimos lo mismo, y los días se suceden como gotas de agua.

Un beso muy fuerte.

O SuSo dijo...

Ai Tesa, que gran entrada, y estuviste a punto de no publicarla, aaaaarrrggggg, me ha encantado.
Cuando me salta la alarma de rutina me observo y me rio un poco.

Una vez llendo a un trabajo que me podía haber gustado y en el que dejé de ser yo antes de irme, me di cuenta de que el camión de la basura que llevaba delante en la vía rápida era el mismo TODOS los días...pero ese día puse música, eché un vistazo a mi alrededor y vi el vuelo de un aguila, que luego me saludói muchas veces en esa misma zona y ya nada fue igual.
Tesa, no se si te lo he dicho, pero lo repito, me encanta lo que estas haciendo en este almacen.
Un fuerte abrazo y parlem.

Con tinta violeta dijo...

He de confesar que vivo en la rutina, porque de vez en cuando la vida me regala "despistes" en los que me saca de paseo a vivir otras aventuras.
La rutina del trabajo es asfixiante, pero no siempre está en nuestra mano dar un golpe de timón (al menos de forma rápida o radical). Así que...mientras dure esa situación...igual sí me vendría bien tener la memoria de un pez, ja!
¡que cosas se te ocurren!
Besos!!!

Mos dijo...

La rutina,....quién tuviera muchos días memoria de pez que no Alzeimer.
Vivimos rodeados de rutina y también de cotidianeidad.
Rutina en el trabajo pero ¿quién se puede quejar hoy día de tener trabajo?. Rutina entre amigos, rutina en pareja, en actividades, en... Y cuando te das cuenta de que te invade demasiado es cuando te revelas e intentas cambiar algo. Aunque sean pequeños detalles, pequeñas novedades al día a día.
Intentamos no caer en el pozo de la rutina. Sabemos lo perniciosa que es y lo que te anula emocional y vitalmente. Otra cosa es que lo consigamos.
Un tema profundo para pensar y tomar nota.
Como dice Trini, más filosófica que fotográfica esta vez, Tesa. Será por las lecturas orientales. Pero siempre amena y didáctica.
Un besote grandote de Mos desde su orilla.

wastedcherry dijo...

Tesa ¡me has visto en una bola de cristal! Apunto estuve hoy de que el final fuera el que tu decidiste, pero guardé silencio y salí de la oficina sin decir lo que estaba pensando, así que subí al autobús y entre meneo y meneo (me tocó parada) soñé que me sacaba la lotería, que compraba dos casitas en la playa, una para morar y la otra para alquilarla, y viviría así el resto de mi vida pintando y escribiendo, es decir, haciendo lo mío y no lo del jefe.

Vagabundo de la Red dijo...

Los peces, lo que no tienen es semana,
no tienen domingo ni lunes, por eso no tienen rutina,
no tienen días perdidos,
aunque como todos,
los fines de semana, se agolpan,
pegados al cristal de la pecera,
sin saber porque.

Son peces.

Escritos con tinta china.

Ada dijo...

No sé de la memoria de los peces, pero sí sé que la memoria es el vinculo con un pasado que a veces deseariamos borrar, y esa memoria nos pone trabas, quizá por ello caemos en las rutinas, miles, millones de rutinas nos acompañan todos los días y quizá ellas nos salvan, nos da miedo perderlas poruq no sabemos vivir sin la seguridad que ellas nos dan, nos protegen, también es una forma de aprender a vivir, y no es fácil cerrar todas las puertas.
Bello post.
Besos

samuel dijo...

Vuela alto, con la cometa de tu corazón.

Un abrazo, Tesa.

Guillermo N. A. dijo...

.
La verdadera tragedia del Hombre-Pez, es que cuando por fin abandona la pecera, descubre que era el único lugar al que verdaderamente pertenecía...

Saludos Tesa... desde el abismo...
.

Tesa dijo...

SAMUEL: Hola, Sam, espero que tengas unos días de descanso y de disfrute.

Me paso por tus blogs aprovechando este paréntesis de calma y me pongo al día.

Un abrazó y nos vemos en pleno vuelo.

Aldabra dijo...

pastilla verde todos los días.
media pastilla blanca, un día sí un día no.

biquiños,

Aldabra dijo...

por cierto, cuando leo tu Gato, recuerdo el gato de "Desayuno con diamantes" que también se llamaba Gato.

biquiños,